Archivo de la etiqueta: IVA

Vuelta a ningún lugar

Imagen

El país de nunca jamás

Por Javier Gallego

Este país ya no se parece casi nada al lugar en el que quiero vivir y lo van a convertir en un país en el que no me gustaría estar. España nunca ha sido para mí un modelo de Estado avanzado pero teníamos un horizonte al que nos dirigíamos aunque caminásemos hacia él despacio. Sin embargo, ahora estamos de espaldas al horizonte y nos empujan en dirección contraria. Solo vemos nuestra sombra delante de nosotros. Retrocedemos hacia las sombras.

Retrocedemos hacia un país sin ciencia, sin cultura, sin sanidad para todos, con muy poca educación y mucho nacionalcatolicismo, con muy poca libertad y mucha represión, un Estado desigual, injusto, insolidario y xenófobo. El modelo de antes no era el mejor pero era mucho mejor que el modelo de Estado de este PP tan rancio, tan miope y tan clasista. El país al que este gobierno nos empuja da miedo y asco. Miedo y asco en Eurovegas: ese es el modelo de negocio de estos lumbreras. Manda güevos, que dirían ellos.

Y yo que creía que había quedado meridianamente claro que no se puede levantar un país sobre una montaña de ladrillos y dinero que no crea riqueza, solo la remueve como quien remueve la mierda con un palito. Pero no. El gobierno quiere seguir removiéndola, quiere atraer especuladores y hasta le vende la sacrosanta nacionalidad española a quien tenga dinero para comprar más ladrillo. Van a hacer españoles a especuladores y mafiosos. De esos nos sobran, oiga, no traigan más.

Fenomenal. Echamos cerebros y traemos más mierda. Precisamente ahora que lo que habría que hacer es cogerla con una bolsa, tirarla a la basura y empezar a construir un país sobre las bases de la creación, la investigación, el desarrollo, la educación y la cultura. Pero no. Lo que está haciendo este gobierno imbécil es echar al único futuro que nos queda: investigadores, médicos, profesores, jóvenes capacitados y dispuestos. Y está dilapidando el único patrimonio que nos quedaba después del derrumbe: la cultura. Lo repito: hay que ser imbécil. Y cafre. Y cretino. Hay que ser miserable y corto de miras para acabar con nuestra única salida.

Están cerrándole todas las puertas a este país como en los cuarenta años de franquismo cateto. Han cerrado España y han tirado la llave a la alcantarilla. Hemos vuelto al “Santiago y cierra España”. Eso es lo que quieren: religión, espada, banderas y cerrojazo. O sea, LOMCE, antidisturbios y recortes a golpe de decretazo. Recortes a la educación, la sanidad y la ciencia, subidas de impuesto a la cultura y la creación. Eso es la Marca España, una bandera que envuelve como una mortaja.

A los datos me remito. España ocupa siempre uno de los puestos de cola en educación pero el gobierno le ha recortado 3.000 millones, ha subido las tasas, ha reducido las becas y las ayudas a los libros y al estudio de idiomas, ha dejado a cero el presupuesto de bibliotecas y ha dado un golpe mortal a la cultura con un IVA del 21%. Pero eso sí, aumentamos un 1700%, ¡1700%!, el gasto en material para antidisturbios en el que nos gastaremos 10 millones en los próximos 4 años. Y la grandes apuestas de la ley Wert para la educación es la religión, la separación por sexos y la “españolización”. A Dios rogando y con el mazo dando.

Más: España ocupa el patético 18º puesto de a UE en inversión en I+D+i y resulta que el gobierno prevé congelarla hasta 2020 y resulta que el PP ha recortado un 25% en investigación y desarrollo y resulta que hace unas semanas los jóvenes investigadores tuvieron que salir a la calle a montar un top manta de la ciencia porque la ciencia está por los suelos, más tirada que un todo a 100 y los investigadores llevan meses sin cobrar o cobrando cuatro perras. Como perros tratan a quienes deberían ser los líderes. Aquí los líderes son los que le dan a la pelota pero con los pies.

Aquí le denegaron una beca por “falta de liderazgo” a Diego Martínez Santos elegido mejor físico joven del año por la Sociedad Europea de Física. De aquí se tuvo que ir Nuria Martí que ahora forma parte del equipo estadounidense que ha tenido un éxito mundial en el campo de las células madre. La echaron de un hospital de Valencia por un ERE en 2011. De aquí han echado a miles de científicos, médicos, jóvenes y profesionales preparados. No se van, los echan.

Quién querría quedarse en un país como el que están dejándonos, un país en el que la salud de las personas está en venta y cada día más cara, un país que ha abandonado a los dependientes, inmigrantes, parados y desahuciados y que deja que se muera o se mate la gente más pobre, un país que solo es líder en desigualdad y pobreza, un país que le ha dado a los bancos estafadores tanto dinero como el que se ha recortado en educación, sanidad, investigación, fomento del empleo.

Yo me sorprendo muchos días pensando en que no quiero vivir en la España que nos espera. Como dice la obra teatral que firman Silvia Herreros de Tejada y Lucía Rodríguez, es el país de nunca jamás, el país de nunca jamás trabajarás en lo que estudiaste. Muchos no nos vamos por no darles encima el gusto de echarnos y para intentar impedir que consigan hacer de España el país de nunca jamás nada.

Twitter- Javier Gallego

Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , ,

Lo que queda de Esperanza

Una de las actitudes más hipócritas de esta vida es la necesidad de elogiar al muerto y decir que en el fondo era buena persona por muy malvado que haya sido. No es el caso de Esperanza Aguirre, no porque sea buena persona sino porque, por fortuna, no se ha muerto. Solo ha dimitido, que para muchos es peor.

Es lista, pero no se le recuerda ni un apunte hacia lo socialmente justo.

Ha sido un compendio de un populismo fascistoide, usó del nepotismo descaradamente, ha mentido de modo permanente, hasta en las cifras de déficit, financió sin límite una televisión tendenciosa, manipuladora y en ruina, se hartó de nombrar a dedo, como últimamente los profesores de inglés, despreció a los sindicatos hasta las humillaciones más burdas y groseras, políticamente se vistió de desvergüenza, de ambición y de escasa cultura, incapaz de pulirla, no tiene más ideología que la del poder, se aprovechó del pucherazo, representó a su clase social aristocrática y distinguida, fue moderna figura del caciquismo español, dañó a los débiles y clases menos próximas a ella, nos dejó el regalo ‘edificante’, según su amigo Rouco, de Eurovegas, fue paternalista, chulapa en La Florida, en su famoso viaje a India huyó por pies y calcetines dejando tirados a varios acompañante debajo de la cama, fue desleal con el que no tiene poder, machacó la sanidad, la educación, a los inmigrantes, a los abogados de oficio, se aprovechó de la debilidad de la gente anulándolos con su zarpa terrible e implacable. No puedo más…

Aguirre representa la vuelta a la España que dejamos atrás hace 40 años.

Nacionalista española

Por José María Calleja

Fue un programa de televisión el que convirtió en personaje a Esperanza Aguirre. “Caiga quien Caiga” hizo una de las mejores campañas a favor de un político al pretender denostarla. Los intentos reiterados por hacer chanza de las lagunas en la formación de la política madrileña, el sacar punta de sus errores, el publicitarla todas las semanas ante los espectadores con sus frases chocantes, sus lapsus y sus despistes, lograron convertir a una política entonces casi desconocida  –año 1996, primer gobierno de Aznar–,  en un personaje político. CQC hizo de Aguirre un personaje famoso y del que todo el mundo hablaba.

Ahora Esperanza dice que se va.

Si nos atenemos a las palabras de la propia Esperanza, su dimisión se explica por su enfermedad, “presuntamente curada”, pero no solo por ella. Es una decisión largamente pensada por Aguirre que ha cogido por sorpresa a la inmensa mayoría de los dirigentes del PP y que, lejos de representar un alivio para Rajoy  –enemigo que huye…–, supone un problema añadido para silente Rajoy, al que ya solo le queda que le prohíban ver el fútbol.

Esperanza Aguirre ha sido una política nacionalista española, intolerante y sectaria hasta lo despectivo con los que no pensaban como ella y que ha levantado pasiones entre sus votantes y odios entre sus detractores. Aguirre ha practicado una especie de liberalismo prusiano, que le llevaba a pedir menos Estado y menos impuestos y a la vez crear un aparato político y propagandístico de corte soviético a cargo del erario público. Aguirre necesita clasificarlo y controlarlo todo, mandar, y ha hecho de su vida publica una búsqueda con ahínco de adictos y enemigos, en los que incluye a los pocos indiferentes que su hacer dejaba.

Los antecedentes inmediatos del abandono de Aguirre son el rechazo a la decisión del Gobierno de Mariano Rajoy de excarcelar al etarra Bolinaga; los remotos tienen que ver con sus maniobras para descabalgar del liderazgo heredado del PP a Mariano Rajoy, contra el que intrigó en connivencia con potentes baterías mediáticas para las que ella era su lideresa. En los últimos tiempos, a su de por sí desinhibido discurso político de radical nacionalismo español, le había añadido algún punto más de temperatura.

Es posible que Esperanza se haya cansado de si misma; que, como tanta gente que pasa por una enfermedad o situación límite, haya decidido vivir la vida de otra forma; es seguro que no estaba a gusto con la política que hacía Rajoy; así en la subida del IVA, impuesto contra el que ella recogía firmas, como en política antiterrorista, contra la que tendría que haber convocado ya alguna manifestación, como hizo cuando los socialistas gobernaban. Últimamente, Aguirre era abucheada de manera sistemática en actos públicos y evitaba bajarse siquiera del coche para eludir los reproches de la calle.

Aguirre, persona muy mal hablada, ha creado un aparato de palmeros que la aplaudían con pasión, hiciera una cosa o su contraria, no solo en el medio público que controlaba de manera franquista, pero eso ya no bastaba ante el estado de indignación de los ciudadanos. Esperanza Aguirre hablaba de los comunistas como hablaban los franquistas y es de esos españoles que debió sentir que el Régimen de Franco permitía vivir en una excelente placidez… a los buenos españoles. Llegó a la presidencia de la Comunidad de Madrid de manera irregular, después de una maniobra de dos presuntos corruptos que no votaron al partido en cuyas listas iban y que dejaron así abierta la puerta al triunfo de la hoy dimisionaria. Deja de heredero a Ignacio González –odiado por Rajoy– sobre el que pesan sospechas de presunta corrupción y que no tendrá, ni de lejos, el tirón que entre el electorado de la derecha madrileña y española tenía Aguirre.

Que le vaya lo mejor posible en su vida personal, en su salud, pero que quede claro lo que esta política ha sido y representado.

© Iñigo Ortiz de Guzmán

Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , ,

R

El Rescate conlleva recortes y termina en recesión.

Rajoy es el profeta de las malaventuranzas.

A los bancos que han malversado los fondos de sus clientes, se les recompensa con el dinero de todos. Y a los parados que cotizaron cuando tenían curro, para moverles a buscar un empleo chungo y mal pagado se les mangará al menos dieciocho meses de lo que es suyo. A este paso, la jubilación quedará reducida a cinco años, para animar a los viejos a espicharla y así ahorrarnos hospitales o excursiones del Imserso.

Robin Hood no existe. Bobín, sí.

Subimos el IVA para que baje el turismo y suba el fraude. Privatizaremos la Renfe, que es lo único que funciona en este país. Puestos a elegir, frente al “que se jodan” de la niña de Fabra, prefiero el “manda huevos” de Federico Trillo. “¿De qué se ríe, señor ministro, de qué se ríe?”, que diría Mario Benedetti. Nos prometen pobreza y les compramos la moto: “Pobre es aquel que necesita demasiado”, dijo en la cumbre sobre sostenibilidad de Río, Pepe Mújica, el presidente de Uruguay.

Habría que pensar qué es realmente lo más recomendable. Si elegir entre ‘lo malo o de lo malo lo peor’. Lo malo es no decir la verdad desde un principio.

Pobre pueblo español, tan silencioso y obediente. Vibra de patriotismo cuando gana La Roja, pero enmudece cuando su gobierno le miente y le traiciona.

La prima toca máxicos históricos mientras el fortín del Congreso cierra por vacaciones.

© Iñigo Ortiz de Guzmán

Etiquetado , , , , , , , , , ,

¿Pero qué mentira es esta?

Ahora lo llaman racionalización.

Llamen como lo llamen. El caso es que se puede nombrar de muchas maneras: reducción, supresión, recorte, reforma, bajada/subida, austeridad,… Es lo que se podría empezar a conocer como el Estado del Malestar. Sí, ese estado al que nos tendremos que acostumbrar a partir de hoy. En total, entre éste y el anterior recorte, 92.000 millones de euros de ahorro -en principio- que el Gobierno de España va a acometer en los próximos años. Es el resultado de las mayorías absolutas.

Las pensiones, el sistema funcionarial, las prestaciones por desempleo, los incentivos a los autónomos-al empresariado joven, las ayudas a la dependencia, la representatividad sindical o municipal (o sea, la voz de los ciudadanos), la asistencia sanitaria o el acceso a la educación pública y gratuita. Todo esto, y mucho más, se está yendo al garete. Todo por haber mirado de soslayo a las cuentas de un país que gastaba por encima de sus posibilidades. Una permisividad de gasto a ciertas Comunidades Autónomas inimaginable, por cierto.

Todo por no haber controlado esos gastos superfluos en abrir aeropuertos y más aeropuertos, en AVEs, en creación de mega-palacios de congresos, campos de golf, super-Vegas españolas, macro-cárceles… y sus correspondientes facturas de mantenimiento. Y poco en inversión cultural y en I+D también, por cierto.

Se están además trastocando las libertades y los derechos, claramente. Libertades y derechos que conseguimos en los 80, y adonde precisamente ahora parece que estamos abocados a volver. No ya a ese Estado del Bienestar de hace treinta años, sino al siglo XIX. Ya lo advirtieron los sindicatos y los economistas heterodoxos tras la última reforma laboral: hemos retrocedido más de un siglo en privilegios sociales, entregando todo el poder al patrón, dejando en sus manos la modificación de las condiciones laborales y desactivando la fuerza colectiva al devaluar los convenios. Si a ello le sumamos el creciente ejército del montante de seis millones de parados, que consigue el efecto de abaratar la mano de obra y obligar a los trabajadores a aceptar lo que les echen, el viaje al pasado es total.

Había otras propuestas de tijeretazo, como gravar grandes fortunas, recortar el dinero a la Iglesia o reducir más la asignación de la Casa Real. Pero Rajoy dice que no.

Mientras tanto, se lleva a cabo una amnistía fiscal a los defraudadores.

100.000 millones de inyección a la Banca nacional. Que nadie dice que no sea necesaria, pero no tenía que haber sido necesario si los políticos (de derechas, de centro, de izquierdas) hubiesen hecho su trabajo. ¿Dónde ha estado el Banco de España? ¿Y tantas Cajas politizadas? ¿Y tanta manga ancha en dar créditos para inflar aún más la burbuja inmobiliaria y las deudas de los ciudadanos? Ahora se habla de crear ‘Bancos malos‘. Lo dice Bruselas. Es el resultado de no cumplir bien los deberes precisamente por estar en la UE.

El modelo basado en el crédito ahora no tiene cómo volver a crecer y crear empleo. Demasiado poco control para que unos hincharan sus arcas y otros tantos se vean abocados a pagar viviendas que ya no tienen. Es el resultado de la vanidad típica de esta cultura latina. De poseer, de tener, de querer más y más.

Y, para más inri, sube el IVA. Ya en el BOE, se aplicará de facto a partir de septiembre. Lo que significará una pérdida del poder adquisitivo y del consumo, se quiera admitir o no. Una medida ya de por sí injusta. Un impuesto que será uno de los mayores mayores en Europa, sólo por detrás de Grecia, Portugal, Irlanda y los tres estados nórdicos (Dinamarca, Suecia y Finlandia). Se estima que supondrá de media un aumento de gasto de unos 500€ por familia al año. O sea que estaremos igual o peor como hasta ahora, eso seguro.

Una subida que cuando lo llevó acabo el anterior Ejecutivo se criticó desde las filas populares.

Improvisación permanente, ocultación de la letra pequeña. Todo ello acompaña al plan de estabilización más fuerte de la historia contemporánea.

Todo me recuerda a aquella frase de Sara Montiel, hace ahora diez años, cuando negaba que se había casado, con ese”¿Pero qué pasa? ¿Pero qué invento es esto?“.

Por © Iñigo Ortiz de Guzmán

+ info en Vivir por encima de…

+ info en El palo y la zanahoria

Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Francia y Grecia, en la cuerda floja

Se decide tu futuro (y lejos de tu casa)

Por Borja Ventura

En este mundo global que tenemos a nadie extraña que el futuro no dependa de uno mismo. Ahí fuera hay señores que toman decisiones que nos afectan y determinan. Y ese ‘fuera’ atañe tanto a otra ciudad, como a otro país y, en no pocos casos, a señores que toman decisiones en otro continente.

Nuestra vida es así. De hecho, suerte tenemos si tras algunos rumbos tomados hay señores y no ‘mercados’, que tan funestas ideas han tenido con países como el nuestro. Pero pocas veces el futuro de todos nosotros se decide de forma tan directa en dos escenarios simultáneos y en un solo día. Francia y Grecia deciden, nosotros iremos detrás.

Domingo de elecciones. No aquí, sino fuera. Domingo de elecciones en dos países bien distintos, en situaciones bien distintas, con formas de influir bien distintas. Pero que mano a mano nos van a determinar. Este domingo otros ciudadanos van a decidir por nosotros, porque de lo que salga del voto de galos y helenos dependerá en gran medida lo que suceda estos años y el rumbo que tome la crisis. Y no, no es uno de esos eslabones de la cadena. Es, posiblemente, una decisión en dos escenarios que cambiará todo de una forma u otra. Francia puede decidir un cambio de rumbo económico para todos, y Grecia puede votar a un partido que termine de pegar fuego al euro. Siéntate, coge un cuenco de palomitas y disfruta. El apocalipsis de la UE será televisado.

¿En qué puede cambiar mi futuro el voto de los franceses?

Si has notado que la crisis se ha recrudecido tras un periodo de estabilización es en gran medida porque en Europa se ha impuesto una política de austeridad total en forma de recortes, presión fiscal y saneamientos de cuentas. Y si Europa ha hecho eso es porque Alemania lo ha decidido y Francia ha aplaudido. La presión de los recortes ha sido tan fuerte que algunas voces discrepantes han empezado a surgir, diciendo que sólo con recortes se terminará de ahogar a la gente y que hay que tomar medidas de estímulo.

Si no te has enterado de lo del punto anterior, te lo traduzco. ¿Recortes? Sí, menos dinero para determinadas cosas, como educación, sanidad, becas, investigación… ¿Presión fiscal? Sí, aumento de impuestos, sea en el IRPF, sea en el IVA a partir del año que viene. ¿Saneamiento de cuentas? Sí, obligar a bancos y autonomías a reducir sus deudas o a ahorrar más dinero para responder, lo que hace que tengan menos dinero para, por ejemplo, prestar a los ciudadanos. ¿Medidas de estímulo? Sí, medidas económicas que permitan que empiece a circular dinero, aun a costa de descuadrar las cuentas, para intentar que la economía se mueva (que la gente consiga préstamos, compre, invierta, se cree empleo y todas esas cosas)

  • ¿Qué puede cambiar si Hollande gana a Sarkozy? Todo. Para empezar, el color político de Europa, que en los últimos años ha pasado del rojo socialdemócrata al azul conservador y liberal bajo el que se han puesto en marcha esas medidas que tanto nos han hecho apretarnos el cinturón. La locomotora europea es Alemania, pero su comparsa es Francia. El tándem Sarkozy-Merkel, ambos bajo un mismo signo político, ha actuado por su cuenta y ha arrastrado a todo el continente. Pero con Hollande, socialista, Merkel tendría un contrapeso importante que, probablemente, aumentaría su poder rodeándose de las voces críticas a la política económica de Merkel que llega de algunos países poderosos, como Italia.
  • ¿Y quién es Hollande? Hollande es el resultado de una serie de casualidades. Un tipo discreto, prudente, educado, casi gris, que sobrevivió de milagro en política. Pasó un primer trago tras su divorcio de Ségolène Royal, que a la postre sería su rival en el partido y, además, le derrotaría. Cuando Royal se estrelló contra Sarkozy en las elecciones de hace cinco años supo salir a flote en pleno marasmo socialista francés, pero nadie pensaba que sería él y no Dominique Strauss-Kahn quien lideraría el partido. Cómo iba un tipo tan gris a conseguir hacer frente a un tipo duro, sólido y con la experiencia de dirigir el FMI. Pero llegó el escándalo sexual de DSK y Hollande se impuso como siempre, con calma y sin hacer ruido.
  • ¿De qué depende quién gane? De muchas cosas. Para empezar, el sistema electoral galo es diferente al nuestro, con un sistema de dos vueltas en el que para la segunda sólo concurren los dos candidatos más votados. En la primera vuelta apenas hubo distancia entre Sarkozy y Hollande, y la clave estaba en los otros partidos. Sarkozy endureció aún más su discurso para robar votos a la ultraderecha, que quedó tercera con su mejor resultado hasta la fecha. Sin embargo, su líder, Marine Le Pen, ya dijo que iba a votar en blanco. Hollande intentó lanzar guiños a centristas, liderados por Bayrou, e izquierdistas, liderados por Melenchon, con cierto éxito: ambos le apoyarán y puede que su electorado también.
  • ¿Cuál puede ser la clave? Ese sistema a doble vuelta es el que condiciona todo porque se elimina de un plumazo la posibilidad de castigo a los dos grandes partidos, como suele suceder cuando hay descontento con la clase política. Sólo ha habido una excepción, hace más de una década, cuando la ultraderecha llegó a la segunda vuelta a costa de los socialistas, algo que fue una bomba el la línea de flotación de la Francia democrática. Del mismo modo, elimina de la ecuación a los partidos populistas que tan bien se manejan en contextos de crisis y acaban enrareciendo el ambiente y destabilizando gobiernos. Sólo hay que ver el ejemplo holandés.

¿En qué puede cambiar mi futuro el voto de los griegos?

La situación de Grecia es justo la contraria de la francesa. Ellos no deciden lo que se hace en Europa, sino que sufren lo que Europa decide que hagan. Son el farolillo rojo del continente, quienes han lastrado a buena parte de la economía europea, iniciando la cascada de rescates y haciendo que los ‘mercados’ desconfíen de otros países periféricos, como Portugal, Irlanda, Italia o España. La situación en Grecia es tan extrema que no les gobierna quien ellos eligieron, sino un Ejecutivo artificial impuesto por Europa y pactado por los partidos sin que los ciudadanos hayan dado su opinión. Esta situación antidemocrática llegó después de que los conservadores falsearan todas sus cuentas y escondieran el agujero negro del país a las autoridades económicas europeas y los socialistas fueran incapaces de recortar todo lo que Bruselas exigía para darles el dinero prometido.

El resultado es impredecible. La ciudadanía, harta, decepcionada, incendiando la calle huelga general tras huelga general, ha visto que su clase política es incapaz de resolver sus problemas y que viven bajo la imposición de un gobierno de títeres que ellos mismos no han elegido. Es de esperar, pues, que partidos minoritarios con líderes carismáticos encuentren su caldo de cultivo perfecto para emerger. Puede ser el populismo de derechas o el de izquierdas, puede ser un movimiento social radical, puede que un partido ultranacionalista. Lo único que es más o menos esperable es que el color del Parlamento griego sea notoriamente euroescéptico. O no.

  • ¿Qué puede pasar? Lo más probable es que los dos grandes, que llevan alternándose en el poder, salgan castigados y emerjan partidos extremos de izquierda o derecha que puedan desestabilizar aún más al país y, en consencuencia, a la Unión Europea, de la que muchos de ellos querrían salirse sin pagar sus deudas pendientes. Lo más salomónico, que los dos grandes vuelvan a intentar un gobierno de coalición para seguir aplicando las recetas de Bruselas, aumentando así el descontento social y quizá agravando aún más el problema de cara a las próximas elecciones, lleguen cuando lleguen.
  • ¿Quiénes son los dos grandes partidos? A un lado los socialistas del PASOK, que gobernaban antes de este Ejecutivo ‘impuesto’. De la mano de Evangelios Venizelos, ministro de economía en la actualidad y mano ejecutora de los recortes. Al otro, los conservadores de Nueva Democracia, con Antonis Samaras al frente, el favorito de la Unión Europea, pero quizá no de unos griegos que vieron que su partido falseó las cuentas públicas para mantenerse en el euro.
  • ¿Quiénes están a la izquierda de los grandes? Formaciones como el Partido Comunista, de Aleka Papariga, una veterana comunista venida de tiempos pasados que ha subido como la espuma en los sondeos. O como Syriza, una coalición de izquierda radical liderada por un joven político surgido de la fragua de las protestas estudiantiles.
  • ¿Quiénes están a la derecha de los grandes? El partido populista ortodoxo LAOS, dirigido por Georgos Karatzaferis, una escisión del partido conservador liderada por el emergente Panos Kammenos y, especialmente, los neonazis de ‘Amanecer Dorado’ que acaudilla el exmilitar Nikolaos Michaloliakos.

Lo dicho: ve a por unas palomitas y siéntate en el sofá a esperar a ver qué música tocan ahora los violinistas del Titanic europeo.

Noticia recogida por © Iñigo Ortiz de Guzmán

+ info en Alemania dice, el resto calla

+ en EUROPA, pasado y presente

+ en Grecia. Tiempo de cambios

Etiquetado , , , , , , , , , , , , , ,

A la inversa

Es un error. Un error garrafal, imperdonable. Querer tener más, ser más que el otro. Aparte de los rollos nacionales. Por eso estamos donde estamos.

Un país llamado España observa cómo dos de sus buques insignia están siendo absorbidos por sendos países al otro lado del Atlántico. Absorto de que las administraciones de Argentina y Bolivia estén nacionalizando Repsol YPF y Red Eléctrica respectivamente. Estupefacto de ver que a pesar de los esfuerzos diplomáticos no hay nada que pare esa vorágine de “esto es mío a partir de ahora”. Incrédulo, ese gobierno, de que las cosas no ocurren porque sí. Habría que preguntárselo, o quizá es que ¿estamos haciendo lo mismo en este lado del Charco y aún no nos hemos dado cuenta? Lo mismo precisamente, pero a la inversa.
Hay en mente privatizar grandes empresas que se han erigido como estandartes de la soberanía española en los últimos años. No hay dinero, esgrimen los que dicen saber del tema. Bruselas nos machaca. Angela Merkel exige un plan de ahorro para que no entremos en bancarrota: subir el IVA, bajar el sueldo a los funcionarios, rebajar las prestaciones de desempleo y recortar las pensiones. Ea, ahí va eso. Pero, ¿qué hemos hecho nosotros para merecer esto? (Recordando a Almodóvar). Los ciudadanos poco, los gobiernos mucho y mal. Gastar y gastar por encima de nuestras posibilidades, con aeropuertos inservibles y demás “obras civiles”. Y, claro, ahora toca ver las orejas al lobo. Demasiadas casas, demasiados coches, demasiados iPads. Pero poco control en ayudas, mucha permisividad con la evasión de fortunas a paraísos fiscales, demasiado mangui banquero, político y hasta señoritos Reales. En fin… Erre que erre.

Del #reycazado, para otro tema.

Echemos la vista a un lado. Es normal. Privatizamos, y a ver si así podemos salir de ésta haciendo caja. Normal que dentro de poco Renfe deje de operar en bastantes pueblos recónditos de nuestra geografía, y simplemente porque empresarialmente -dirán- no es rentable. O te compras coche, o te quedas en casa. Ya ves. ¿Qué vives en ese pueblo innombrable -de lo largo que es- y deseas recibir correo a diario? Olvídate. Pero lo que es más preocupante. Pronto empezaremos a notar en nuestro bolsillo cuánto nos costará tener que pincharnos (encima en el culo, para mas inri), ponernos una gasa, e incluso cuando te traigan esa bandeja en el hospital te lo tendrás que “comer con patatas”. Y encima comida insípida, oye. O has cotizado toda tu vida, o estás perdido. Lo mejor de todo es que no habrá que no habrá listas de espera. ¡Qué triste!

Y no pegan de darnos golpes por aquí y por allá. Si no son unos, son los otros. La izquierda, la derecha, el centro, los pensamientos retrógados, los avariciosos. En definitiva, los ávidos de poder. Que eso da más dinero y buena reputación.


Casi tres de cada diez personas no tienen trabajo (el 50% de los jóvenes sin curro), los bancos y cajas -esas que se llaman sociales- apenas prestan dinero. Pero está mal que nos quejemos. Quizá no sea para tanto… Uno se harta de escuchar siempre la misma cantinela. Como si tuviésemos todos la culpa.

Al final, va a resultar que los que más tienen, más tendrán. Y los que no, menos podrán heredar. Viva la diferencia de clase, cultural. Si ya se sabía. Mal invento el de la agricultura: esto para tí, esto para mí. Hemos comido de la manzana prohibida. Y ya lo empezamos a notar en la urticaria que nos está dando. Lo peor es que no volveremos a los grados de libertad y de derechos adquiridos nunca más.

Por © Iñigo Ortiz de Guzmán

Etiquetado , , , , , , , , , , ,
A %d blogueros les gusta esto: