Archivo de la etiqueta: Esperanza Aguirre

En el límite entre el bien y el mal

zapata limite

Este es Zapata

Por Nacho Vigalondo

La carrera política de Guillermo Zapata está en entredicho, probablemente para siempre, por culpa de un puñado de tweets que publicó hace años. Nadie pone en duda lo desagradables que son, y a partir de ahí quizás nos deberíamos preguntar cómo es que tamañas ofensas pasaron desapercibidas en su momento, y cómo su autor ha podido permanecer impune durante tanto tiempo.

Es fácil adivinar la respuesta. Las salidas de tono de Zapata no tuvieron ningún eco en su momento porque fueron publicadas ante un público reducido que, conociendo del sobra al autor, por su faceta activista y como escritor brillante con unos temas y estilo muy reconocibles, jamás se las hubiese tomado en serio, ni les hubiese proporcionado el doloroso eco que tienen ahora. Ha hecho falta que Zapata fuese nombrado concejal en Madrid en un partido que hace nada ni siquiera existía para que estas frases acabasen teniendo alguna repercusión. Poca broma.

Casos como el de Guillermo Zapata, similar al que yo mismo protagonicé en el 2011, siguen sonando a moda pasajera, cuando quizás deberíamos asimilar que han llegado para quedarse. Porque, aunque de aquí a unos meses muchos se lo pensarán dos veces antes de escribir bromas potencialmente dolorosas, el uso de las redes sociales como medio de comunicación inmediato, visceral y a veces muy, muy irreflexivo no ha frenado. De hecho está definiendo la vida de las nuevas generaciones hasta un límite que nosotros, por falta de distancia, somos incapaces de adivinar. Los que descubrimos Internet después de nuestra pubertad, a los que el fenómeno youtuber nos viene grande, somos como la primera generación que experimentó el tabaco sin conocer su relación con el cáncer de pulmón. Vamos identificando los problemas a medida que los padecemos, pero todavía no le hemos puesto nombre a los síndromes. De repente contamos con un número creciente de escándalos, imprudencias, agresiones, acosos y linchamientos y no parecemos aprender nada nuevo de un año para otro.

Ante este futuro incierto, pero con toda seguridad problemático, la respuesta podría ser un sistema de reglas estrictas que todos tuviésemos que acatar desde niños, una vigilancia que se proyectase sobre todas nuestras actualizaciones y estados de ánimo. Pero, siendo optimista, quiero pensar que la solución pasará por un proceso educativo que nos dé herramientas para defendernos, pero también nos ayude a traducir y entender la expresión del otro. Que aprendamos a ser críticos sin ser sádicos. Que sepamos cuestionar sin agredir, denunciar sin linchar. Que tengamos una visión lo suficientemente y firme del antisemitismo, de la homofobia, del machismo, del racismo y demás motores del odio como para condenarlos de manera incondicional pero, a la vez, sin consentir que se utilicen como moneda de cambio en maniobras oportunistas, por muy próximas que estén a nuestra agenda política. Que ser de izquierdas o de derechas no te vuelva ciego o hipersensible en función de quién y cómo ha patinado. Que, sobre todo, redescubramos la posibilidad de disculparnos y perdonar, dos comportamientos que nos inculcan de niños, pero que se convierten en objeto de indiferencia, desprecio o burla en las columnas y titulares que leemos de adultos.

Si alguien siente un interés real por cómo es y piensa Guillermo Zapata tiene una montaña de declaraciones y artículos que desgranan su visión sobre el bien común, el civismo y la posibilidad de la empatía a día de hoy. Recomiendo, por ejemplo, su hermosa lectura de la película Balada triste de trompeta o el entusiasmo con el que desgrana Freakangels, un bello tebeo británico en el que los superhéroes no se dedican a pelear entre sí, sino a recomponer un tejido social moribundo.

Sólo hace falta una conexión a Internet, unos cuantos minutos y un mínimo de curiosidad (o compasión).

+ info Carmena entra al trapo

carmela espe poder

Vídeo‘Desde el primer segundo’ La Voz de Iñaki Gabilondo

Artículo– “Los condenados a muerte por Franco se lo merecían”, afirma un alcalde de Lugo

IlustraciónManel Fontdevila & Bernardo Vergara

 

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Cacatuidae

espe tv carmona

Los soviets y los putos chinos

Por Ruth Toledano

Esperanza Aguirre se paseó por calles y platós con una soberbia tan vulgar como su rabia posterior. De la bajeza y el insulto en una campaña electoral que dejó patente la calaña de la aristócrata a unas declaraciones postelectorales tan delirantes que han puesto en cuestión su salud mental. Todo ello pasando, al conocer los resultados de las urnas, por una pataleta tan infantil como vergonzosa. Aguirre, que iba a la alcaldía de Madrid a poner un ostentoso broche final a su carrera política, está en serio peligro de quedarse con el desprecio de todos, empezando por los suyos.

Lo que ha empezado a suceder es que las alcaldías y el resto de gobiernos no se quieren ya feudos curriculares y personalistas sino instituciones por y para los ciudadanos, con todas las dificultades de entendimiento y negociación de las diferencias que haya que afrontar. Lo que ha fracasado, con ella, es un modelo de hacer política que a la mayoría repugna y a su partido ha dado una lección. Nada es lo mismo desde el 24M y el PP toma nota con pulso visiblemente tembloroso. Máxime cuando la debacle que representa la aristócrata psicótica coincide con el delito de “organización criminal” que el juez De la Mata cita en la apertura de juicio por la caja B de sus cuentas y con la detención de Serafín Castellanos, Delegado del Gobierno en Valencia.

La alusión que hizo Esperanza Aguirre a los soviets en los distritos madrileños viene a simbolizar, en su desvarío, la descomposición oficial del Partido Popular. Han ayudado, claro está, los calorets de Rita Barberá, las cacerías de Castellanos, las peleas en barro leonés del ministro Soria, las seudodimisiones de Fabra, Bauza y Rudí, las amigas invisibles Cospedal y Sáenz de Santamaría, y el experto en comunicación en plasma Rajoy. Es decir, la banda mafiosa que investigan los jueces. La mala suerte está echada para el PP.

froilan cuatro

A todas estas, Felipe Juan Froilán de Todos los Santos de Marichalar y Borbón, Froilán para la plebe y Pipe para los amigos, se va al Parque de Atracciones de Madrid, se quiere colar en la montaña rusa, un chaval de aspecto oriental le insta a que respete su turno y el Borbón responde a lo aristócrata, estilo Espe: “Tú cállate, puto chino”, le suelta al súbdito que osó defender su derecho constitucional de ser igual ante la ley y ante la cola. No contento con ser xenófobo, clasista y grosero, hizo valer ante los presentes su condición de cuarto en la línea de sucesión al trono de España. Felipe Juan Froilán de Todos los Santos de Marichalar y Borbón hizo gala de ser un niñato impresentable que se merece un par de esas que te metían en la educación tradicional que añoran los de su clase.

Podemos sacar del comportamiento de Pipe conclusiones similares a las que sacamos con el de la exlideresa condesa. Por lejos que esté del trono y de alcanzar la madurez mental, Froilán puede representar, como Esperanza Aguirre, la descomposición de una Corona que ya no es capaz de sostener ni un impertérrito Felipe VI. A fin de cuentas, el insolente Pipe no hace más que seguir la estela de descomposición moral de su abuelo Juan Carlos, su tía Cristina y su taurina madre. Recordemos, por cierto, que el yayo también es mucho de mandar callar.

Lo que fue a dejar patente el patán Froilán en el Parque de Atracciones es una pregunta que pronto habrá que contestar: qué narices pinta ya aquí la Familia Real. Entre otras cosas, el cuarto en la línea de sucesión andaba por allí con una escolta que pagamos todos a través de los presupuestos del Ministerio del Interior. Solo un pico de lo que nos cuesta mantener a una institución obsoleta e inútil, además de corrupta y cómplice de tortura animal: ya fuera por gusto personal o por consejo de sus asesores, que Felipe VI asistiera a Las Ventas el otro día fue una decisión desastrosa para él y para la Corona, por lo que tiene de desprecio a la mayoría de los españoles, que rechaza esa cruel práctica.

De modo que el puto chino de Felipe Juan Froilán de Todos los Santos de Marichalar y Borbón, Excelentísimo y Grande de España, tiene el valor simbólico de los soviets de Esperanza Aguirre y Gil de Biedma, condesa de Bornos y Grande de España también: demuestra que ese viejo mundo suyo de privilegios, abusos y demencia de sangre azul no tiene cabida en el futuro de nuestra democracia.

Dicen que la atracción a la que quería colarse el chaval Borbón se llama El Abismo. No hacía falta que se colara: en el abismo ya están él y los suyos. Como está la condesa chalada, a la que apenas 400 personas fueron a defender a la concentración convocada al efecto en Colón. Personas, eso sí, que insultaron, golpearon y amenazaron de muerte a los periodistas, dejando así constancia de su calaña.

El cambio ha empezado. Estos dos esperpénticos personajes lo personifican a su pesar. No será fácil y habrá que hacer concesiones. Pero sin olvidar lo que son la verdadera excelencia y la auténtica grandeza. Recuperarlas, desechando las falsas (las de los soviets y los putos chinos). Y tratar de guiarnos por ellas.

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Caza de brujas

pp eta

Si no votas al PP, votas a ETA

Por Ignacio Escolar

Manuela Carmena fue una de las fundadoras del despacho de abogados laboralistas que sufrió la matanza de Atocha, es premio nacional de Derechos Humanos y cofundadora de Jueces para la Democracia; fue magistrada del Tribunal Supremo, jueza decana de Madrid y relatora de la ONU, entre otras muchas cosas. Cuando se jubiló, abrió una tienda social de ropa para niños hecha por reclusas en reinserción. Pero cuando la presentan en el debate de Telemadrid, la parte más importante de su currículum es que fue jueza y asesoró al Gobierno Vasco.

Se entiende mejor el detalle biográfico vasco que recupera la ‘imparcial’ moderadora cuando al minuto Esperanza Aguirre acusa a Carmena de llevar “abertzales en sus listas”, de preocuparse por “el sufrimiento de los etarras”, de haber excarcelado a terroristas y, por supuesto, de “despreciar a las víctimas”. Jugada en equipo: la moderadora pasa y Aguirre chuta. TeleEspe funciona así.

 La estrategia de Esperanza Aguirre en ese aberrante formato de debate electoral que ella misma impuso en Telemadrid ha sido bastante clara: embarrar aún más campo, a ver si así consigue manchar la imagen de Manuela Carmena, su principal rival en estas elecciones, y que aparece como la candidata mejor valorada en las encuestas.

Esperanza Aguirre estuvo maleducada, impertinente, hipócrita y exasperante en el debate electoral. Acusó a Carmena de estar en sintonía de ETA; ese es todo su programa –que a cinco días de las elecciones sigue sin presentar–: si no votas al PP, votas a ETA. La lideresa siguió la ola de una portada de El Mundo tan indigna que hasta el nuevo director del periódico –que aún no ha tomado posesión– se desvinculó de tan rastrera acusación.

Relacionar con ETA a todo aquel que no sea del PP no es una estrategia nueva de la derecha, aunque ahora ese espantajo se use contra Podemos y Ahora Madrid; antes ya lo hicieron contra “zETAp” y esa “traición a los muertos” que indignamente acusó Rajoy. Utilizar el terrorismo de forma tan sucia e inmoral, banalizar sobre ETA de esta manera, sí es un insulto a las víctimas; una verdadera traición.

Lo escribí hace dos años en un artículo que, por desgracia, sigue vigente. Tú eres ETA. Yo soy ETA. Nosotros somos ETA y cualquiera que proteste es siempre ETA. Solo ellos no son ETA. En esencia, los españoles nos dividimos en dos grupos: los “ciudadanos de bien” (marca registrada) y el resto, los etarras.

Solo hay algo más lamentable que este populismo de brocha gorda de Esperanza Aguirre. Que este domingo le pueda funcionar.

manuela esperanza

Vídeo– a partir de 1:48:00 TELEMADRID

Viñeta- por Bernardo Vergara

+Info- Artículo de Ernesto Ekaizer

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Atragantamiento en Génova

espe lo que

El cuento de la abuelita

Por Ignacio Escolar

Érase una pobre abuelita sexagenaria que presidía un partido madrileño incompatible con la corrupción. A pesar de su alegría y su bondad, la abuelita tropezaba una y otra vez con malvados políticos que se aprovechaban de ella y abusaban de su confianza para robar. Bajo las faldas de esta sexagenaria de voz temblorosa, creció un consejero de Deportes llamado Alberto López Viejo, que se llevó 5,5 millones de euros en mordidas de la Gürtel. Y unos consejeros de Sanidad llamados Juan José Güemes y Manuel Lamela, imputados por cohecho y prevaricación. Y un presidente de la patronal como Gerardo Díaz Ferrán, hoy preso en Soto del Real. Y un montón de alcaldes, concejales y diputados autonómicos que hicieron de la Comunidad de Madrid un lodazal que la pobre abuelita se afanaba por limpiar.

La abuelita se llama Esperanza Aguirre y ayer volvió a tomar el pelo a los ciudadanos con otro cuento increíble de tragar. A la pobre sexagenaria la han vuelto a engañar, una vez más. Ha descubierto, “alucinando en colores”, que lo que medio Madrid ya sabía sobre Francisco Granados era verdad: que su fiel lugarteniente era un político corrupto, un chorizo, un ladrón que al parecer se forró cobrando comisiones del 3% aquí y allá.

“Si hubiera tenido la sospecha más mínima, habría actuado con prontitud”, dice ahora Esperanza Aguirre. No puede ser más cínica. Descartado que Aguirre sea estúpida, sólo queda pensar que no se quiso enterar. Francisco Granados es el mismo político  al que le quemaron un coche en su garaje que estaba a nombre de un constructor de su pueblo pero conducía su mujer. En lugar de sospechar, Aguirre llegó a decir que era “un atentado político”.

espe filemón

Granados es también el político que se construía a su medida una enorme mansión del tamaño de un centro de salud y que no parecía tener intención de pagar. Y es también el mismo político siniestro que escogió a varios de los espías de la Gestapillo, esa agencia de mortadelos pagada por la Comunidad de Madrid y que en parte estaba formada por guardias civiles de Valdemoro, el pueblo del que Granados fue alcalde.

El fétido olor de la corrupción hace años que impregnaba todo lo que Granados tocaba. Lo sabíamos varios periodistas, que publicamos muchas de estas historias. Lo sabía la oposición, que le señalaban como gran conseguidor. Lo reconocían en privado otros dirigentes del PP, que contaban que desde Génova le habían llamado la atención. Lo sabía medio Madrid, menos Esperanza Aguirre. Ella no.

Francisco Granados no sólo es el principal beneficiado de esta nueva trama de corrupción, sino también su presunto promotor. La operación Púnica, como la ha bautizado la Guardia Civil, saca su apelativo del nombre científico del granado: Punica granatum. Correa es a la Gürtel como Granados a la Púnica. Como ambas tramas corruptas, al Partido Popular de Madrid.

Aguirre dice ahora que “no va eludir su responsabilidad”. ¿Y cuál es esa responsabilidad? “Pedir disculpas”, nada más. La abuelita retirada de la política que aún preside el PP de Madrid dice sentir “una profunda vergüenza”, pero no se plantea dimitir. También seguirá trabajando para una empresa de cazatalentos; es evidente su buen ojo a la hora de fichar.

espe bolo

Hay que recordarlo: Esperanza Aguirre llegó a la presidencia de la Comunidad de Madrid gracias al ‘tamayazo‘; fue el propio Francisco Granados quien presidió la comisión de investigación parlamentaria para “aclarar” ese caso de corrupción. Fue la candidata que pagó gran parte de su campaña electoral a la Gürtel, por medio de “donativos” de empresarios como Díaz Ferrán y Arturo Fernández a Fundescam.

Detrás de cada político corrupto hay dos tertulianos, decía una famosa pancarta del 15M. Pronto veremos a algunos periodistas justificar el buen hacer de Esperanza, su mano dura contra la corrupción, su valentía al dar la cara y hablar a los ciudadanos para pedir perdón. Dentro de unos días, lo mismo Aguirre nos cuente que fue ella quien descubrió la trama Púnica, como antes hizo con la Gürtel. El cuento de la abuelita crecerá, ya lo verán. Y habrá quien se lo quiera tragar.

Ilustración- Manel Fontdevila –Francisco Ibañez

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Fast and Furious Aguirre

aguirre llave

Woman del Callao

Por Luis Sánchez-Mellado

Luego me ponéis de vuelta y media en los comentarios, ingratos. Que si qué basta, que si qué ordinaria, que si qué petarda. Pero es que, por mucho que se empeñe una, la actualidad no le deja elevar el tono. Y no hablo de esta bocaza que me han dejado en Corporación Dermoestética, que cualquier día me la parten por no cerrarla a tiempo. Me refiero a mi línea editorial, de la otra mejor no hablamos, del lunes no pasa que empiezo la Operación Fuera Refajo. A lo que voy, que pierdo el hilo más que Floriano. Tenía ya hilvanado un análisis superdocumentado sobre la vuelta al poder de Ségolene Royal y sus implicaciones en la estabilidad hormonal del presidente galo, cuando va Esperanza Aguirre, hace una pirula en Callao, se pone farruquita porque le cascan una multa, y del propio berrinche, le vuelca la moto a un poli de su íntima Botella. Ya me dirás tú, teniendo semejante Gran Vía Shore a la puerta de casa, para qué va a molestarse una en sacarles coplas a las ex de Hollande, el Gabacho que Castiga.

Llamadme casposa, perdón, castiza, pero en cuestión de chulos soy más de Pichi el del chotis. Y si hablamos de señoras, para chula, y choni, Esperanza. Seguro que los agentes de movilidad eran unos rencorosos de clase. Se cebaron con ella porque es marquesa consorte, porque con los ciudadanos de a pie no se meten nunca. La colección íntegra de la macrotienda de Zara en Serrano me probé yo esa tarde aparcada en cuarta fila, y ni les vi el pelo. Claro: estaban todos en Callao acosando a la expresidenta. Porque a mí nadie me quita de la cabeza que los esbirros de Botella fueron a por ella descaradamente. Ella, una abuela esclava condenada a circular por pleno centro con un cochazo de alta gama para poder sacar a los nietos de paseo. Ella, que conducía su propio vehículo cuando podría ir en coche oficial y dos escoltas llevándole las bolsas. Ella, que con el lío que tiene cazando talentos a lazo, había hecho un hueco en su agenda y se dirigía a una timba de brisca, perdón, bridge, con fines puramente benéficos. Ella, en fin, que destapó personalmente la trama Gürtel.

Una mártir del liberalismo, Esperanza. Nuestra Señora de la Igualdad de Oportunidades. Ya lo decía Adam Smith: laissez faire, laissez passer —dejad hacer, dejad pasar— en el XIX. Y vienen ahora unos machistas irredentos que aún no han digerido que las mujeres conduzcan, y la retienen ilegalmente un cuarto de hora de Rolex con la de cosas que tiene que hacer por el PP y por España. Si eso no es abuso de poder, que vengan Castro y Maduro y lo digan. Así, no me extraña que Aguirre les soltara dos frescas, lo escandaloso es que Femen aún no les haya hecho un destete a los municipales por falócratas. Ahora, con todo, lo peor no ha sido el episodio, sino cómo la han dejado a los pies de las motos sus congéneres de partido. Que todos somos iguales ante la ley, le han espetado Botella y Sáenz de Santamaría. Porque sé que no eres malpensada, ni rencorosa, ni que cortas cabezas como quien se corta las puntas, Espe. Si no, yo que tú me maliciaría que Ana y Soraya te están ninguneando a ver si dejas el campo libre. La delegada Cifuentes no sabe, no contesta.

aguirre machismo

Durante la entrevista con Àngels Barceló en la Cadena Ser, Aguirre llegó a confirmarle, con su magnífico acento cheli y llamándola Ángeles, que situaciones como esa la mayoría de los ciudadanos las resuelven “o con multita o con bronquita”.
Entrevista completa en ‘Hora 25’
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Asuntos internos

cinismo socratismos

Por Boris Izaguirre

Esperanza Aguirre acudió al programa de Carlos Herrera el mismo día que medio país se despertaba escandalizado, otra vez, al enterarse de que el antiguo tesorero del Partido Popular, Luis Bárcenas, había acumulado 22 millones de euros, tan bien conservados como él mismo, en un banco suizo. Esperanza, que ahora es “buscadora de talento”, dijo que desde hace tiempo ella viene exigiéndoles a los partidos que abran una “especie de oficina interna para, eso, estudiar, analizar los asuntos internos y evitar estas situaciones”. El problema con la propuesta de Aguirre no es que llegue tardísimo, sino que nuestro panorama político se despierta cada mañana con todo el aspecto de ser un pestilente asunto interno.

De poco sirve escandalizarse por este mal olor, ni sobreactuar, ni sentir que nos volvimos una imitación contante y sonante de las repúblicas latinoamericanas. No hace falta nada de eso, lo que deberíamos hacer es un buen trabajo de fontanería o pedir a Bárcenas y a los Pujol que nos enseñen cómo se hace, cuándo y con quién. Está claro que el sistema de los partidos, de las empresas y de los bancos favoreció el enriquecimiento ilícito y la impunidad; lo que no está bien es que solo lo sepan hacer unos cuantos. Hay que aprenderlo todo, desde cómo desfilar ante las cámaras en la Audiencia y que tu esposa combine abrigo de piel, bolso de lujo y radiografía de última tecnología, hasta cómo hacer que una operación bursátil te permita movilizar periódicamente miles de euros sin que nadie en el partido levante una ceja. O las dos.

Los dos ojos son necesarios para ver bien a Juan José Güemes, el hombre con mejor pelo del Partido Popular y cónyuge de Andrea Que se Jodan Fabra, que se mantuvo encantador y discreto sobre su participación en las empresas que suplen de material médico a los hospitales que privatizaba. Güemes no perderá su carrera ni su envidiable cabellera, solo será un corte de pelo doméstico, lo más seguro es que en pocos meses pueda volver a ponerse el moño donde quiera sin necesidad de crecepelo. Mientras, el Partido Popular insiste en que los asuntos internos se lavan, como la melena, en casa.

Habría que repeinar la coincidencia de que Esperanza Aguirre haya conseguido un empleo en un área profesional nueva para ella al mismo tiempo que Belén Esteban se estrena como consejera telefónica para el ahorro tarifario en una empresa de telefonía móvil. Está claro que la crisis nos está cambiando y seguimos sin darnos cuenta hacia dónde. Pero Esperanza y Belén sí lo saben y andan, cada una por separado, promocionando sus nuevos proyectos. Como los Pujol en México.

Pero Cataluña aún no es Liechtenstein, y Sevilla, tampoco. Nuevos proyectos que acaban en otro asunto interno: el duelo de damas, volantes y moños que se está viviendo en Sevilla entre las dos pasarelas de la moda flamenca, esa que te pones o bien en la Feria de Abril o en el Rocío, seas del PSOE o del PP. Raquel Revuelta y Laura Sánchez se han visto enfrentadas. Revuelta lleva unos años dirigiendo el Simof, un salón oficial de moda flamenca sólidamente afincado en el panorama internacional y con subsidio público. Sánchez se ha arrancado este año, y de manera privada ha propuesto otra plataforma, We Love Flamenco, que se proclama como moda flamenca alternativa y solidaria, porque el traje flamenco, ya se sabe, da mucho de sí. La pelea, entre lunares y bulerías, envuelve a otra icónica modelo, María José Suárez, a la que la veterana Revuelta supuestamente advirtió que no pisara la pasarela solidaria y alternativa. ¡Olé! María José se arrugó y no tomó esa alternativa. Sánchez, rápida, con los tacones en el suelo, ha declarado que la moda es un coso muy competitivo y que no pasa nada, que hay sitio para todas. Alternativas o no.

Si tenemos que aplaudir a alguien que se haya confesado esta semana, no será a Lance Armstrong, harto de EPO y de Oprah, sino a Jodie Foster por ser Miss Jodie Foster. Hemos crecido al lado de esta extraordinaria intérprete. Nos enamoramos en Bugsy Malone, nos volvimos casi tan locos como el que quiso dispararle a Reagan por ella, después de ver Taxi driver. Fuimos todos sus personajes en los ochenta y fuimos Claire en El silencio de los corderos y la mujer violada en busca de justicia en Acusados, pero también hemos llorado por su discurso en los Golden Globes, asumiendo sus 50 años y su rumoreada homosexualidad. Hollywood es casi el lugar más homófobo del mundo, donde muy pocos pueden atreverse a ir contra sus reglas. A una actriz de la calidad y éxito de Jodie jamás se le hubiera permitido hacer esa carrera si se hubiera declarado gay desde el principio. Con el prestigio ganado, decidida a abrirse otro camino en la vida, lo ha dicho para estar en paz consigo misma y con sus hijos, presentes en la sala, a los que llamó “mi moderna familia”. Frente a esa familia, la opción que ha propuesto Luis Alfonso de Borbón es volver a la del siglo XVII. Pero aun en el siglo XXI, los gais tenemos que seguir explicando nuestra condición cuando la mayoría de la gente jamás necesita explicar nada. Foster lo ha hecho con una clase magistral. Ahora tenemos que esperar a que Bárcenas y los suyos se decidan a hablarnos un poquito de sus asuntos internos.

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Los descarados

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Los cínicos

Por Javier Gallego

El grado más avanzado de la corrupción no es el delito, es el cinismo con los que se comete o justifica el crimen. No hay mayor degeneración que la del corrupto que no esconde su condición y roba, engaña y hace daño abiertamente porque no ve su propia inmundicia. Algunos dirigentes del Partido Popular han alcanzado ese grado máximo de podredumbre moral. No solo son corruptos, son cínicos.

No se avergüenzan cuando mienten o cuando defienden acciones deplorables. Actúan con desFACHAtez. No utilizo las mayúsculas porque sea la derecha. No conoce ideología esta degeneración, la hemos visto también en el otro ala de la política española. Digo que esa forma impúdica de delinquir es fascista. Es pura soberbia, lejanía y prepotencia. Es la impunidad de quien se piensa por encima de la ley, la de quien se impone por la fuerza, la del que imparte la injusticia con un mazo.

En los últimos días y semanas, hemos visto un rosario de hechos censurables del partido del Gobierno justificados por algunos de sus miembros con cinismo ante las cámaras y micrófonos. Hemos visto a Güemes llamar “tontos” a los que ven, vemos, intolerable que fuera directivo de una empresa privada que se ha beneficiado de un servicio que él privatizó cuando estaba en la administración pública.

Güemes ha tenido que dejar el cargo por la lógica polémica que a él le parece una tontuna pero se ha ido diciendo que se ha coartado su libertad. Reclama para sí libertad quien compra y vende la de los demás. Güemes ha dejado su puesto pero la empresa a la que benefició, Unilabs, ya tiene lo que quería. Hay que ser muy cínico para hacerte la víctima cuando eres verdugo. Hay que ser muy cínico para tomar el pelo a la gente y encima llamarles tontos. El cínico nos toma por tontos porque se cree muy listo.

Hemos visto a otros antiguos compañeros suyos de partido defendiendo la legalidad de la acción de Güemes. Utilizan la legalidad como si fuera una coartada. Pues hay hechos que no son delito pero son un crimen. Hay hechos que son legales pero no son legítimos. Los cínicos confunden voluntariamente los términos. Es propio de los cínicos utilizar la legalidad a su conveniencia. Lo hemos visto en el caso Carromero.

Carromero ha cometido un delito juzgado y condenado por un tribunal cubano pero hemos visto cómo lo han extraditado de urgencia de Cuba, le han concedido la libertad nada más llegar a España y le han recolocado en su antiguo puesto de trabajo con la velocidad de un coche de carreras. A la misma velocidad con la que Carromero recupera el trabajo, miles de españoles lo pierden. Otro cinismo del Gobierno. Además, hemos visto cómo Esperanza Aguirre ha encumbrado a su colega como a un mártir del castrismo y le ha defendido como a una víctima. Eso también es cinismo.

Es descaro impúdico manipular la Justicia a tu antojo para favorecer a los tuyos mientras la mayoría ve violados sus derechos. Y hay que ser muy cínica para elevar a la categoría de héroe a un conductor temerario condenado. Los cínicos del Gobierno defienden la temeridad, no en vano ellos actúan temerariamente porque no temen las consecuencias. Y protegen abiertamente a quienes hacen lo mismo. Por eso han indultado a dos conductores temerarios y a cuatro Mossos d’Esquadra condenados por torturas, es decir, por atemorizar con violencia. La impunidad del cínico se asienta en el temor que infunde a los demás.

Todo esto será legal, sí. Pero es repugnante. Repugna la corrupción pero ofende más aún la desfachatez, descaro y obscenidad con la que actúan estos corruptos. La ofensa es doble. Y se multiplica en un momento en el que muchos españoles atraviesan momentos penosos. Es ofensivo que Rodrigo Rato se coloque con un sueldo millonario en la empresa privada, es obsceno que Ignacio González se compre un piso por 770.000 euros y en dudosas circunstancias en un país en el que están echando a la gente de sus casas por miles y es cínico que salga la vicepresidenta del Gobierno a fingir unas lágrimas por los desahuciados aunque no hace lo que tiene que hacer para evitar que los sigan desalojando.

Pero a los cínicos del PP nada de esto les parece escandaloso. Los cínicos niegan lo que todo el mundo ve. Pues no hay cinismo que pueda negar que Bárcenas se enriqueció como tesorero del Partido Popular. Ni hay cinismo que pueda esconder que durante dos décadas pagó sobresueldos a los miembros del partido en dinero negro, según publica hoy El Mundo. Tampoco hay cinismo que pueda justificar al presidente del Gobierno y a la presidenta del partido que sabían que esto ocurría. Como no hay cinismo que pueda explicar por qué Bárcenas sigue teniendo despacho, coche y secretaria en el PP si fue expulsado del partido, como publica hoy nuestro diario.

En España malversamos tanto que le hemos malversado hasta el sentido de la palabra “cínico”. Los cínicos griegos practicaban la austeridad frente al derroche de los poderosos y denunciaban con su sarcasmo los excesos, vicios y robos de las clases adineradas. En nuestro país, sin embargo, los cínicos se ríen de los más pobres robando, derrochando, prevaricando y mintiendo en sus narices. Tendríamos que ser todos muy cínicos para seguir tolerándolo.

crisis chorizo

Ilustración- Manel Fontdevila

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‘Marca España’

La ciudadanía está más que harta del descaro con el que los culpables de la crisis se están yendo de rositas con el dinero de los contribuyentes. Gracias a la vista gorda de nuestras autoridades, para las que el interés público es siempre secundario frente a los intereses privados de los poderosos.

La detención bajo fianza multimillonaria impuesta a Gerardo Díaz Ferrán no es más que otra cortina de humo con la que se trata de ocultar que, aparte de este cabeza de turco, en España hay miles de evasores de capitales y defraudadores de impuestos que hurtan al Tesoro público el equivalente al 23,3% del PIB.

En nuestro país padecemos la tercera tasa de fraude fiscal más elevado de la UE-15 y en los últimos tres años de crisis los ingresos tributarios se han reducido en 41.140 millones de euros; más que todo lo que se dedicará al rescate de la banca. Mientras se mutilan los servicios sociales, y se recortan los salarios y las pensiones.

Queremos saber quiénes son los otros Díaz Ferrán…cuyo inolvidable aforismo («hay que trabajar más y cobrar menos») nunca se aplicó a sí mismo. O cuando decía «que la mejor empresa pública es la que no existe» (y la mejor, la que le venden a él) o cuando argumentaba que hacía falta «una reforma laboral profunda y global» para (¡ojo!) “calmar a los mercados”, días antes de dejar a sus propios trabajadores sin cobrar.

Éste era el empresario modelo.

Por Iñigo Ortiz de Guzmán

labanda presidente

Trabajar menos para robar más

Por José María Calleja

Pensamiento Díaz Ferrán:

Si Esperanza Aguirre es “cojonuda”, le doy mucho dinero para su campaña electoral.

Si la mejor empresa publica es “la que no existe”, me trinco el dinero que los inmigrantes latinoamericanos han ahorrado para pagarse los billetes de avión que les lleven a su tierra en Navidad y dejo a 5.000 personas en la tierra de la España que marca (ocurrió en 2009). Que no hubieran comprado billetes en mi compañía aérea.

Si pagar impuestos es un atraso, demos un mangazo de 50 millones de euros, de los que solo han aparecido 4,9 en Suiza, y expoliemos nuestras propias empresas.

Si de defender a la familia se trata, comprémonos un yate, un casoplón en Baleares, otra vivienda de lujo en Madrid y unos apartamentos en la zona más cara de Nueva York para las hijas, que pasean al perro con un collar con la bandera de España marcada.

Viva el mercado libre, mueran las subvenciones, excepto las mías, viva la competencia libre, la caza a lo bestia y los taxidermistas; viva lo hortera, los coches de lujo y quien los trujo.

Gerardo Díaz Ferrán ha sido el gran timonel de los empresarios españoles durante años, lucecita del Pardo sin apenas criticas entre los suyos; bueno, sí, yo he escuchado a ese empresario hotelero ejemplar, Antonio Catalán (AC), decir en mi programa, en CNN+, que Díaz Ferrán era un “delincuente” y un “defraudador”, y que tenía que dimitir como presidente de la CEOE. El denunciado no interpuso querella alguna. Ningún otro empresario ha dicho en voz alta algo que al parecer todos comentaban, en voz más o menos baja, mientras aplaudían al empresario saqueador ahora detenido como si estuvieran en un congreso del PC Chino.

Queda por saber si en esta cadena de mando de responsabilidades criminales su segundo en el escalafón, Arturo Fernández, no el actor, estaba al tanto de los enjuagues de su conmilitón. También si su sustituto, Joan Rosell, sabía qué tipo de negocios hacía su antecesor.

Ferrán no se ha aplicado nada de su propia máxima “trabajar más y cobrar menos”, y en realidad ha trabajado menos para trincar más. Le han pillado en casa con 150.000 euros, un lingote de oro  -que dicen que vale 60.000 euros- y una cara dura como el cemento armado.

El jefe, hasta hace un rato, de todos los empresarios españoles de la CEOE, pensaba que sobraban todos los sindicatos  -excepto el del crimen, entiendo- y debía ver con buenos ojos la amnistía fiscal, al final de la cual ha sido detenido.

Díaz Ferrán es de esa corriente de pensamiento económico que sostiene que no hay mejor cosa que no pagar impuestos. Coherente hasta el fin con su ideario, evadía a Hacienda, alzaba bienes, tomaba el dinero y corría. Un ladrón, por decirlo claramente.

En Suiza están alterados, han descubierto que en el local empresarial de la España que marca, se juega.

Ilustración- Jordi Labanda

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Lo que queda de Esperanza

Una de las actitudes más hipócritas de esta vida es la necesidad de elogiar al muerto y decir que en el fondo era buena persona por muy malvado que haya sido. No es el caso de Esperanza Aguirre, no porque sea buena persona sino porque, por fortuna, no se ha muerto. Solo ha dimitido, que para muchos es peor.

Es lista, pero no se le recuerda ni un apunte hacia lo socialmente justo.

Ha sido un compendio de un populismo fascistoide, usó del nepotismo descaradamente, ha mentido de modo permanente, hasta en las cifras de déficit, financió sin límite una televisión tendenciosa, manipuladora y en ruina, se hartó de nombrar a dedo, como últimamente los profesores de inglés, despreció a los sindicatos hasta las humillaciones más burdas y groseras, políticamente se vistió de desvergüenza, de ambición y de escasa cultura, incapaz de pulirla, no tiene más ideología que la del poder, se aprovechó del pucherazo, representó a su clase social aristocrática y distinguida, fue moderna figura del caciquismo español, dañó a los débiles y clases menos próximas a ella, nos dejó el regalo ‘edificante’, según su amigo Rouco, de Eurovegas, fue paternalista, chulapa en La Florida, en su famoso viaje a India huyó por pies y calcetines dejando tirados a varios acompañante debajo de la cama, fue desleal con el que no tiene poder, machacó la sanidad, la educación, a los inmigrantes, a los abogados de oficio, se aprovechó de la debilidad de la gente anulándolos con su zarpa terrible e implacable. No puedo más…

Aguirre representa la vuelta a la España que dejamos atrás hace 40 años.

Nacionalista española

Por José María Calleja

Fue un programa de televisión el que convirtió en personaje a Esperanza Aguirre. “Caiga quien Caiga” hizo una de las mejores campañas a favor de un político al pretender denostarla. Los intentos reiterados por hacer chanza de las lagunas en la formación de la política madrileña, el sacar punta de sus errores, el publicitarla todas las semanas ante los espectadores con sus frases chocantes, sus lapsus y sus despistes, lograron convertir a una política entonces casi desconocida  –año 1996, primer gobierno de Aznar–,  en un personaje político. CQC hizo de Aguirre un personaje famoso y del que todo el mundo hablaba.

Ahora Esperanza dice que se va.

Si nos atenemos a las palabras de la propia Esperanza, su dimisión se explica por su enfermedad, “presuntamente curada”, pero no solo por ella. Es una decisión largamente pensada por Aguirre que ha cogido por sorpresa a la inmensa mayoría de los dirigentes del PP y que, lejos de representar un alivio para Rajoy  –enemigo que huye…–, supone un problema añadido para silente Rajoy, al que ya solo le queda que le prohíban ver el fútbol.

Esperanza Aguirre ha sido una política nacionalista española, intolerante y sectaria hasta lo despectivo con los que no pensaban como ella y que ha levantado pasiones entre sus votantes y odios entre sus detractores. Aguirre ha practicado una especie de liberalismo prusiano, que le llevaba a pedir menos Estado y menos impuestos y a la vez crear un aparato político y propagandístico de corte soviético a cargo del erario público. Aguirre necesita clasificarlo y controlarlo todo, mandar, y ha hecho de su vida publica una búsqueda con ahínco de adictos y enemigos, en los que incluye a los pocos indiferentes que su hacer dejaba.

Los antecedentes inmediatos del abandono de Aguirre son el rechazo a la decisión del Gobierno de Mariano Rajoy de excarcelar al etarra Bolinaga; los remotos tienen que ver con sus maniobras para descabalgar del liderazgo heredado del PP a Mariano Rajoy, contra el que intrigó en connivencia con potentes baterías mediáticas para las que ella era su lideresa. En los últimos tiempos, a su de por sí desinhibido discurso político de radical nacionalismo español, le había añadido algún punto más de temperatura.

Es posible que Esperanza se haya cansado de si misma; que, como tanta gente que pasa por una enfermedad o situación límite, haya decidido vivir la vida de otra forma; es seguro que no estaba a gusto con la política que hacía Rajoy; así en la subida del IVA, impuesto contra el que ella recogía firmas, como en política antiterrorista, contra la que tendría que haber convocado ya alguna manifestación, como hizo cuando los socialistas gobernaban. Últimamente, Aguirre era abucheada de manera sistemática en actos públicos y evitaba bajarse siquiera del coche para eludir los reproches de la calle.

Aguirre, persona muy mal hablada, ha creado un aparato de palmeros que la aplaudían con pasión, hiciera una cosa o su contraria, no solo en el medio público que controlaba de manera franquista, pero eso ya no bastaba ante el estado de indignación de los ciudadanos. Esperanza Aguirre hablaba de los comunistas como hablaban los franquistas y es de esos españoles que debió sentir que el Régimen de Franco permitía vivir en una excelente placidez… a los buenos españoles. Llegó a la presidencia de la Comunidad de Madrid de manera irregular, después de una maniobra de dos presuntos corruptos que no votaron al partido en cuyas listas iban y que dejaron así abierta la puerta al triunfo de la hoy dimisionaria. Deja de heredero a Ignacio González –odiado por Rajoy– sobre el que pesan sospechas de presunta corrupción y que no tendrá, ni de lejos, el tirón que entre el electorado de la derecha madrileña y española tenía Aguirre.

Que le vaya lo mejor posible en su vida personal, en su salud, pero que quede claro lo que esta política ha sido y representado.

© Iñigo Ortiz de Guzmán

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No a la indiferencia

A esto le llaman humanidad

Por Elvira Lindo

Los tiempos difíciles animan a la trascendencia, a la rotundidad. Los tiempos difíciles provocan artículos que nos quieren resumir el mundo: las 10 razones por las que hemos llegado hasta aquí; las 10 causas del hundimiento de la economía; las 10 medidas urgentes que se deberían tomar; los 10 fallos de la democracia española; las 10 mentiras que todos nos creímos; los diez motivos por los que el euro es inviable o los diez motivos por los que hay que salvar el euro. Por alguna razón, la contundencia tiende a casar sus argumentos con un número redondo, ese 10 que contiene la explicación del universo. Pero no. No me lo creo. La deriva de un país no es resumible. Menos ahora, con tan poca perspectiva. Solo las mentes conspirativas encuentran 10 razones en las que están incluidos el análisis y la solución. Pero suele ocurrir que los tiempos difíciles son el hábitat natural de dichas mentes dado que hay un público que desesperadamente desea que alguien les pase a limpio en 10 puntos aquello que no consigue entender.

Lo comprendo. Yo también quiero encontrar ese artículo que sea como un Santo Grial, una guía, porque confieso que no entiendo este presente en el que nos ha tocado vivir. Y he debido de ser muy torpe, porque tampoco me esperaba este fatal desenlace. Hay quien atribuye la situación exclusivamente a los mercados y a la codicia financiera, otros incluyen el sistema autonómico; unos, a que vivíamos por encima de nuestras posibilidades y otros a que la clase dirigente vivía por encima de nuestras posibilidades; unos, hablan de responsabilidad colectiva, otros, señalan nombres y apellidos de los responsables. Sea como sea, los expertos suelen ordenar sus explicaciones en 10 apartados. Todo es ponerse.

Esta semana he encontrado varias razones para el desconsuelo, pero no estoy de humor como para cuadrarlas en 10 puntos: son suficientemente poderosas, no es necesario andarse con amaneramientos columnistiles. Tampoco pretendo ser original al citarlas, ni voy a fingir que he visto aquello en lo que los demás no habían reparado. Al contrario, me dispongo a recordar titulares que la actualidad nos ha arrojado y que a usted, probablemente, también le han quitado el sueño. O casi. Porque lo persistente de esta penosa situación de la que nuestros dirigentes no saben salir ha acabado robándonos horas de sueño hasta a aquellos que tenemos un espíritu animoso.

En la prensa, que hay que leer en estos días previa ingestión de un lexatín, convivían noticias que se daban de tortas. Por un lado, los pingües beneficios del negocio de la enseñanza privada, cuyos colegios concertados (mayoritariamente religiosos) están generosamente subvencionados por el Estado, o por decirlo de otra manera, subvencionados, entre otros, por aquellos que sufren los recortes en la escuela pública. Sin salir de la sección de “Sociedad” (la sección del momento), nos encontrábamos también con que se acabó la gratuidad en la vacuna del neumococo. De nada ha servido que los pediatras adviertan que saldrá más caro afrontar las infecciones que su ausencia provocará en bebés no vacunados. Que los padres se paguen sus “mamandurrias”, como diría esa creadora de lenguaje que es Esperanza Aguirre. Y, por último, de los niños y bebés retrocedíamos esta semana al embrión, asunto que ha llevado al ministro de justicia a meterse en un jardín más frondoso de lo que imaginaba. Dicen que, dada la falta de popularidad que acusa estos días el Gobierno, el ministro trataba de recuperar el apoyo de su bancada. Para ello, anunciaba una insólita revisión de la ley del aborto, que criminalizaría incluso a las mujeres que hubieran de abortar por una seria malformación del feto. No sé si esperaba el exalcalde desayunarse con un artículo como el que escribió el doctor Esparza, neurocirujano infantil, Nadie tiene derecho a obligar al sufrimiento, pero las razones de Esparza eran tan demoledoras contra las de Gallardón que es posible que este último, aun siendo un viejo zorro de la política, no aguantara un debate público con un profesional que ha convivido durante años con niños abocados a una vida desgraciada.

Lo que tengo claro es que no se debe permitir que el lenguaje se pervierta de tan cínica manera: ¿por qué dejar que se llame “humanidad” a lo que sin duda es exactamente lo contrario? Y, menos aún, en momentos como estos en los que el Gobierno está arrebatando derechos a los más débiles. Y esta vez no me refiero a funcionarios, ni a mineros, ni a los sufridores de futuros ERE. Permítanme que solo me centre en estas tres noticias, recortes en la educación pública y ganancias en la privada, retirada de atención médica a bebés, criminalización de mujeres que no quieren traer al mundo a una criatura sufriente. Me centro en estos tres titulares que afectan a los niños. Tres noticias que contienen la política de quien nos gobierna. No necesito analizarlas, solo las repito, para que no caigan en el olvido.

En tiempos difíciles el mundo se llena de mentes preclaras que entienden la naturaleza de todo lo que ocurre. Enhorabuena. Yo jamás pensé que el mundo se me volvería tan incomprensible. Como una niña con asignaturas suspensas, me volveré a presentar en septiembre.

IlustraciónAlex Perez

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