Archivo de la categoría: políticamente incorrecto

Panamá Moix

elecciones_box

El jefe anticorrupción que prefieren los corruptos también tiene una sociedad en Panamá

En un país más normal, Manuel Moix nunca debería haber ocupado la jefatura de Anticorrupción y el episodio panameño debería ser el último antes de su inmediata dimisión

1. El Jefe Anticorrupción al que elogian los corruptos también tiene una sociedad en el paraíso fiscal de Panamá, probablemente para no desentonar con los criminales a los que debería investigar. Manuel Moix y sus tres hermanos son los propietarios de una compañía panameña que es dueña a su vez de un enorme chalet de 500 metros cuadrados con piscina cubierta y más 5.000 de parcela en Collado Villalba, en la provincia de Madrid. La empresa la montaron sus padres y compraron con ella el chalé a través de Panamá, por motivos que nadie ha sabido explicar. Tras su muerte, los cuatro hermanos Moix heredaron la compañía en 2011 y desde entonces la han mantenido en este paraíso fiscal.

2. La noticia la ha destapado este martes Manuel Rico en Infolibre que, antes de publicar, intentó sin éxito conocer la versión de los hechos de Manuel Moix. El fiscal no quiso contestar a sus preguntas, pero sí maniobró para dinamitar la exclusiva con una voladura controlada: filtrándolo de forma incompleta a otro medio, a El Español, que unas horas antes que Infolibre publicó  una versión interesada e inexacta sobre la sociedad panameña de Moix.

3. Según la amable versión de lo de Moix publicada por El Español, los hermanos no sabían del entramado societario panameño de su familia hasta que heredaron. Es completamente falso, porque la hermana mayor de Moix aparece como representante de la compañía panameña cuando se hizo con la propiedad del chalet, en 1988.

4. En El Español también afirman que no han disuelto aún la sociedad panameña porque alguno de los hermanos no puede afrontar los gastos de la liquidación de la compañía. Es otra mentira más. Disolver una compañía cuesta unos 400 euros. Es decir, que en más de cinco años un fiscal, una abogada, una médica y un ejecutivo de un grupo de comunicación –los cuatro hermanos Moix–  han sido incapaces de juntar cien euros cada uno, según esta alucinante explicación.

5. Durante este martes por la mañana, Moix aseguró en la SER que que el lunes por la tarde había llamado al fiscal general del Estado, José Manuel Maza, para avisarle de que esta información sobre su compañía panameña se iba a publicar. Sin embargo Maza dijo a La Sexta casi a la vez que hablaba sobre el tema de Moix que no sabía nada de ese tema y que por eso prefería no opinar. Fue una mentira de Maza, otra más.

corrupc_mafalda.jpg

6. Manuel Moix informó a Hacienda de su herencia panameña, pero a la Fiscalía no se lo contó, según ha podido confirmar eldiario.es.  El jefe de Anticorrupción ocultó esta sociedad al órgano que regula las incompatibilidades en la Fiscalía. No es un tema menor porque la actividad empresarial es bastante incompatible con el trabajo de fiscal. Incumplir estas normas puede llevar a la expulsión de la carrera, y hay precedentes similares de fiscales que recientemente han acabado así, también como consecuencia de una herencia.

7. La sociedad panameña de Manuel Moix ha logrado una extraña unanimidad: que  todas las asociaciones de fiscales hayan pedido explicaciones al jefe de Anticorrupción. También la mayoritaria y más conservadora: la Asociación de Fiscales (AF), que fue la única que votó el nombramiento de Moix. Hasta ahora, la AF era su principal respaldo, además del fiscal general. El episodio panameño ha dado una buena excusa a la dirección de esta asociación para recolocarse con el sentir mayoritario de la carrera fiscal, que ha recibido con una mezcla de indignación y estupor cada una de las noticias que rodean al nuevo jefe de Anticorrupción.

8. A última hora del martes, Moix concedió una entrevista en la SER, donde afirmó que disolver la empresa les costaba 90.000 euros y no 400, y que por eso no la cerró. Cuando explicó el detalle se entendió la cifra mejor, porque la mayor parte de esa cantidad tenía que ver con traer la propiedad a España, más que con cerrar la sociedad.

9. En la entrevista Moix también despreció a Infolibre y aseguró que sólo leía “El Mundo, El País y El Español”; que no les había contestado a sus preguntas porque “no preguntaron con educación”. También dijo que no había comunicado nada ante la Fiscalía porque no pensaba que hubiese caído en ninguna incompatibilidad. En una de sus respuestas a Angels Barceló, Moix tuvo un desliz bastante revelador: “Uno no puede tirar una herencia a la basura. Tendrá que aguantarse con la herencia hasta que la pueda legalizar”. Sí, el verbo que usó Moix es “legalizar”.

10. En un país más normal,  Manuel Moix nunca debería haber ocupado la jefatura de Anticorrupción y el episodio panameño debería ser el último antes de su inmediata dimisión.

Y no pasará nada, una vez más.

Por Ignacio Escolar, periodista de eldiario.es

Anuncios
Etiquetado , , , , ,

Casa Real, S.A.

noos_cristina

Mediana, demócrata y mujer: las tres cruces de Cristina de Borbón

Por Marta Peirano

Cada vez que un niño dice que no cree en las hadas, muere un hada en algún sitio. Cuando un país entero deja de creer en las princesas, nace una cuenta en Suiza. Decía Boris Izaguirre que todo empezó a ir mal “cuando Iñaki y Cristina se compraron una casa en Pedralbes, el mejor barrio de Barcelona, por 7,5 millones de euros, y la gente empezó a preguntarse cómo podían permitírsela”. Pero la crisis de Cristina Federica de Borbón empezó el día que España se convirtió en democracia. O lo que es lo mismo, la culpa de todo lo que le ha pasado la tiene su padre, don Juan Carlos I, sumajestad. La Infanta Cristina tiene tres cruces: nació mediana, demócrata y mujer. Su padre quería regentar una monarquía moderna como la danesa, pero no tan moderna como para que fuera segunda en la cola del trono en lugar de la séptima. La Constitución Española dice que en el trabajo no puede hacerse discriminación de sexo, pero la línea sucesoria aún “prefiere el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el varón a la mujer”. Ojito, Leonor. Un descuido y te vas fuera.

El Rey obligó a sus hijos a crecer en un pabellón de caza lleno de tojos con nombre de opereta y también a estudiar. Y Cristina fue a la universidad pública y hasta abrazó la vanguardia convirtiéndose en el primer miembro de la familia real con un título universitario, casándose con un atleta olímpico y consiguiendo un trabajo en la Obra Social de la Fundación La Caixa. Todas las estrellas parecían bien alineadas cuando las monarquías democráticas empezaron a fliparse con plebeyas como Kate Middleton, Mette-Marit de Noruega y Mary de Dinamarca. La infanta Cristina, tataranieta del káiser Guillermo II de Prusia, descendiente del Rey Sol y de la reina Victoria de Inglaterra, se había quedado atascada entre Downton Abbey y Jersey Shore.Cuando una periodista divorciada que no notaría una lenteja bajo siete colchones ni aunque viniera envuelta en alambre de púas se convirtió en reina, su única esperanza era el nº 11 de la calle Elisenda de Pinós.

urdangarin_preguntas

Pedralbes (2004-2009)

La casa era irresistible, apropiada y se compró. Costaba casi tanto como la partida entera que el estado destinaba ese año a la Casa del Rey, 7,78 millones a repartir entre todos sus miembros. Pero ¿qué significa el dinero en un barrio como Pedralbes, donde todos los caminos van a la clínica Planas, cuando la familia Urdangarin vivía ya apretujada en un mísero apartamento de 300 metros cuadrados con tres hijos y los criados? La finca tenía más de 2.000 metros cuadrados, dos casas, tres plantas, diez baños, siete dormitorios, gimnasio, piscina y jardín. Cristina cobraba 1.800 euros por solucionar el hambre en el tercer mundo, Iñaki tenía dinero ahorrado y empezaba a hacerse un nombre con las consultorías deportivas. La hipoteca de más de 20.000 euros mensuales se iría sacando de aquí y de allí. Solo tenían que arreglarla.

Cuando quisieron venderla pidieron 9,8 millones y les llamaron especuladores. Otra injusticia más, porque a los casi seis millones de la compra y los casi tres del arreglo, hay que sumarle al menos uno de sufrimiento. Los herederos del arquitecto Jose María Villalonga dicen ahora que los duques estropearon la finca pero había que ver cómo la dejaron: todas las ventanas, puertas y tuberías estaban podridas o rotas. El abogado Mario Herrera, su último inquilino, se calentaba las rodillas con estufas de gas. Había humedades, hongos y gotelé.

Las facturas de Aizoon del verano de 2008 de lugares como el Arlberg Hospiz del Tirol (6.627 euros), el Albergo S. Chiara de Roma (7.260 euros) o el Pestana Kruger de Sudáfrica (1.323,35 euros) o las tres noches en el Marqués de Riscal, en la Rioja Alavesa (1.573,54 euros) solo demuestran una cosa: los Urdangarin no tenían casa porque la suya estaba en obras. Mientras tanto, Felipe y su periodista estrenaban chimenea francesa, ventanas de suelo al techo, muros entelados y mármol travertino en el pabellón del Príncipe. Las obras de Pedralbes empezaron en 2004 y, cuando estaban casi acabando, se tuvieron que ir. Iñaki recibió una oferta de trabajo que no podía rechazar.

Washington (2009 – 2012)

Urdangarin no mentía cuando le dijo al juez que no recordaba muy bien lo que ganaba como directivo de Telefónica Internacional en Washington. Pensó que eran unos 350.000 euros al año y resultaron ser 1,4 millones. Pero ¿cómo va a saber un duque lo que le paga una multinacional? ¿O lo que cuesta un polideportivo? Los miembros de la Casa Real tienen preocupaciones más elevadas. Acusar a una Infanta de defraudar a la Seguridad Social por no saber si un miembro del servicio es doncella, telefonista o auxiliar administrativo, o por usar la tarjeta que no debe es absurdo. “La Infanta nunca ha ido a renovarse el pasaporte o el DNI, así que es muy normal que no entendiera los detalles de cómo funcionaba su empresa”, decía Kyril Saxe-Coburg en una entrevista al Vanity Fair. Como Miss America, el objetivo de la Infanta Cristina era y ha sido siempre conseguir la paz en el mundo y tener su propio apartamento. Y el de su marido era abrirle a Telefónica las puertas de EEUU y América Latina, un trabajo que un deportista está especialmente preparado para realizar.

En democracia la realeza trabaja, pero por prestigio y generosidad, nunca por los beneficios económicos que se puedan derivar de sus actividades. Nada podían saber los duques de contratos y facturas. Telefónica ya se ocupaba de pagar, incluyendo el alquiler de 7.500 euros mensuales o los 16.000 euros por cabeza que costaba el colegio privado de sus cuatro hijos. Naturalmente, los niños pasaron del Liceo Francés de Barcelona al Lycée Rochambeau de Bethesda, para no perder el francés. Prueba de la satisfacción de la empresa con su presidente del Comité de Relaciones Institucionales es que, medio año después de declarar ante el juez Castro, Telefónica renovó el contrato con Urdangarin, incluyendo el blindaje de 45 millones de euros en caso de cancelación. Cuando, en el verano de 2012, el duque pidió su excedencia temporal lo hizo por iniciativa propia y no porque se lo mandara Fernando de Almansa, el entonces jefe de la Casa del Rey, como han dicho las malas lenguas.

La casa de Leland Street era bonita, el barrio estaba bien. El único negro que habían visto los niños fue Barack Obama, cuando venía a visitar a gente como el periodista George Will. Pero tenía solo siete habitaciones y cuatro baños; hay que imaginarse lo que era aquello cuando juntaban a los cuatro niños con los miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado. Porque España todavía invierte cuatrocientos mil euros anuales en proteger a los Urdangarin, repartidos en cinco policías que cambian cada tres meses, con sueldo, casa y dietas. Al principio, lo peor era no poder volver a casa porque se la habían alquilado a un amigo de Don Juan Carlos, el príncipe Sheik Hamed ben Hamed al-Hamed, por 36.000 euros mensuales. Después de la imputación de Iñaki, ya no pudieron volver a ningún sitio. Por eso se fueron a Aspen, donde no les conocía nadie. Pasar la nochevieja esquiando, bebiendo ponche y comiendo pavo relleno con arándanos puede costar el equivalente al producto interior bruto de un país pequeño, pero proteger a tu familia de la vendetta de una sociedad que ha perdido los valores, eso no tiene precio.

Fue a Aspen donde el Rey don Juan Carlos mandó a Fernando de Almansa, que además de jefe de su casa era vizconde del Castillo de Almansa y consejero de Telefónica, para pedirles que tuvieran un cariño con la institución y renunciaran a sus derechos dinásticos. Cuando eres la séptima, pensarían, qué más te da. Llegó con el secretario general de la empresa, Ramiro Sánchez de Lerín y Cristina los mandó de vuelta con cajas destempladas. Como castigo, el Rey aprovechó su penúltimo discurso navideño para decir que “cualquier actuación censurable deberá ser juzgada” y que “la Justicia es igual para todos”. Que tiene gracia, siendo como es el único exento en esta monarquía tan moderna donde “la persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad”.

Las navidades pasan y el círculo se cierra, pero Cristina no quiere renunciar ni divorciarse. Los únicos miembros de la familia real que les hablan son la Reina Sofía y la Infanta Elena. A finales de agosto de 2012, Iñaki Urdangarin hace público un comunicado: “Ante la posibilidad de que el procedimiento judicial abierto y en el que estoy incurso pudiera tener alguna incidencia negativa para el Grupo Telefónica (…) he decidido solicitar a la compañía una excedencia temporal, la suspensión de mi contrato y de mis funciones”.

Dicen que César Alierta le había fichado sin ganas y que estaba esperando la llamada de Almansa para desficharle sin más. Iñaki dijo que era temporal y que “regreso de Washington a Barcelona con la intención de volver a desarrollar con la compañía nuevas actividades en el futuro”. Así es como la Infanta, su marido y sus cuatro hijos volvían a la casa de sus sueños. Solo que Washington había sido una burbuja. De vuelta en Barcelona, los Duques se encontraron con un muro de franca hostilidad.

Pedralbes (agosto de 2012- agosto de 2013)

No podían salir de casa sin que alguien los llamara chorizos. La gente se agolpaba en la puerta del cine y los restaurantes para increparlos al salir. La prensa se escondía bajo los coches, en los arbustos, para fotografiarlos. Los vecinos de Pedralbes prohibieron a sus hijos relacionarse con los Urdangarin. La familia real se había cerrado como una ostra. Ese verano, Cristina tuvo que cambiar las queridas playas de Palma por las de Bidart, que en lugar de veleros tienen surfistas y terrazas con menú del día; y el Palacio de Marivent por la casa de su suegra. La única familia que tenía era ahora el clan Urdangarin Liebaert.

Hasta la tradicional comida de Navidad se celebró aquel año en Vitoria, en el restaurante Felipe, mientras que el otro Felipe leía el evangelio en la Zarzuela con su mujer, sus majestades eméritas, la infanta Elena, las hermanas de Don Juan Carlos, la tía Irene de Grecia y todos los sobrinos y nietos de don Juan Carlos menos cuatro. En enero de 2013, la foto del Príncipe Felipe ignorando a sus sobrinos durante la final del mundial de balonmano en el Palau de San Jordi dio la vuelta al mundo en un segundo. En abril de 2013, la Infanta volvió a modernizar a la monarquía española convirtiéndose en el primer miembro de la familia real en ser imputada por un juez.

A la ignominia del juez Castro y se le sumó una venganza que, como es natural, hizo llorar de felicidad a un pueblo sediento de sangre. Dos meses después de la imputación, el exsocio de Urdangarin, Diego Torres, filtraba unos correos personales del duque cuyo contenido conocemos todos. La Infanta supo, pocas horas antes de que se enterara España, que su marido había cambiado la llama olímpica por el fuego de un hogar ajeno. O no tan ajeno, porque implicaba al mejor amigo del duque, testigo de su boda y compañero en el FC Barcelona.

En el ínterin, el resto del mundo supo también lo que pensaba Urdangarin de su cuñada, la princesa Leticia, de su suegra y de los Aznar. Con la cabeza alta y el corazón roto, Cristina se mudó con la familia a Suiza, donde la renta per cápita es la cuarta del mundo y ser paparazzi es ilegal. Iñaki se quedó en Barcelona para vender la casa.

cristina_infanta

Ginebra (agosto de 2013)

Isidre Fainé, presidente de Gas Natural Fenosa y de La Caixa y su jefe durante años, había mandado a Cristina a Ginebra con un sueldo de 238.000 euros brutos al año y todos los gastos pagados, incluyendo casa, dietas y colegio. Pero, con los bienes embargados y dos fianzas pendientes de 14.957.262 y 2,7 millones de euros cada una, no quedaba otra salida que el pluriempleo. Quiso la suerte que uno de los mejores amigos de su padre, el príncipe Karim al-Hussayni, necesitara urgentemente una asesora para la Fundación Aga Khan. Dicen que cobraba unos 300.000 euros por coordinar las iniciativas filantrópicas de la Fundación y de la Aga Khan Trust for Culture, pero el dato no ha sido confirmado de manera oficial. Como cualquier mujer que consigue un trabajo (o dos) en plena crisis, Cristina celebró la nochevieja en el Intercontinental Le Grand de París con su familia y con veinticinco de sus amigos más cercanos. La cena en el Café de la Paix, a 500 euros por barba, despertó la ira de los envidiosos, que en los meses siguientes también criticaron sus estancias en el exclusivo Adlon de Berlín y sus vacaciones en La Toscana. Le recriminaban a la Infanta seguir viviendo a todo trapo cuando poco antes había pedido una rebaja de su fianza, cosa que el juez le había negado, atentando gravemente contra su derecho de defensa y contra su dignidad real. Pero no fue por no poder pagarla. Era un problema de contrición.

Consideraba el juez Castro que Cristina de Borbón no merecía la rebaja porque no había mostrado ni culpa ni arrepentimiento. “Nunca se ofreció voluntariamente a dar su versión de los hechos; que incluso antes de su inicial convocatoria judicial se negó a hacerlo hasta que a su estrategia procesal le convino lo contrario; y que en su declaración, a la que se llegó con gran esfuerzo, no se advirtió el más mínimo reconocimiento de los hechos, ni tan siquiera a título de error o imprevisión, actitudes que son totalmente legítimas en el marco jurídico, pero escasamente afines a la de quien dice haberse prestado a reparar un daño”. Esta era la clase de mezquindad a la que se enfrentaban los duques. Todo empeoró con la abdicación del Rey.

De Juan Carlos I a Felipe VI

Decía Woody Allen que lo bueno de ser pobre es que puedes cumplir los 70 sin que tus hijos te declaren incompetente mental para poder quedarse con tu patrimonio. Al pobre don Juan Carlos le retiraron por rico, por rey y por haber querido una democracia moderna en un país que no lo era. El Rey será inviolable pero tuvo que abdicar cuando mejor se lo pasaba, disparando elefantes en Botsuana con su amiga Corinna, y todo porque se rompió la cadera, vaciló en un desfile y a su yerno favorito se le daba mejor la pelota que los números. Cuando el teniente coronel Tejero dijo que no había asaltado el Congreso para eso, se refería a esto, su serenísima. Monarquía es no tener que decir nunca lo siento. Democracia es abdicar.

Los Urdangarin siguieron la investidura por la tele, como si fueran primos terceros. El 7 de enero de 2014, con el informe de Hacienda en la mano, el juez había vuelto a imputar a Cristina por doble fraude fiscal. Los correos filtrados de Urdangarin habían puesto en evidencia lo que ya sabíamos todos: que casarse con una divorciada que ha hecho carrera en la televisión tiene consecuencias directas y a menudo hilarantes. Al nuevo Rey Felipe VI le faltó tiempo para revocarles el título de Duques de Palma que les había regalado su padre cuando se casaron en 1997. Desde entonces, los únicos actos públicos que comparten con su familia son funerales: el de Kardam de Bulgaria y el del infante don Carlos de Borbón Dos Sicilias. Y lo que es peor, Cristina tuvo que solicitar una baja temporal sin sueldo de su trabajo en La Caixa hasta que finalizara su comparecencia en el caso Nóos, porque los estatutos de la Fundación no permiten que sus directivos sean imputados en causas fiscales. Tres semanas después se reincorporó al trabajo. La caja de Fainé entiende que los delitos por los que se juzga a la Infanta nada tienen que ver con la actividad que desempeña en la Obra Social y, por lo tanto, no hay incompatibilidad. Ahora dicen que Cristina dimitirá definitivamente de su puesto para dedicarse de lleno a  la Fundación Aga Khan, incluso que se mudaría a Lisboa donde su jefe se acaba de comprar el palacio de Henrique Mendoça por 12 millones de euros.

En cualquier caso, es difícil imaginar a una persona de sensibilidad elevada viviendo en Suiza con 300.000 euros al año. Cristina paga 5.000 euros mensuales por su ático de 200 metros cuadrados en la Rue de les Granges, en el barrio de Florissant. La Ecole International de sus cuatro hijos cuesta 114.000 euros anuales. El bufete de Roca que la defiende cuesta unos 150.000 y Mario Pascual Vives, que defiende a Urdangarin, rondará los 50.000. Ya han tenido que deshacerse de gran parte del servicio. Pronto no tendrían para comer.

Los 6.950.000 euros de la malaventa de Pedralbes se fueron tan pronto como habían llegado. Cuando imputaron a Iñaki, la hipoteca era todavía de 4,4 millones, más el casi medio millón de euros de su cancelación, las fianzas y la deuda de Iñaki con Hacienda, que era de 253,705 euros. La culpa de esta última pella la tuvo, por cierto, el Rey Juan Carlos. Como a cualquier pareja que empieza, el padre les había dado 1,2 millones para la entrada de la casa, sin aclarar si era un préstamo o un regalo. Cómo podía saber Iñaki los peligros del dinero real, aunque venga del rey himself, cuando lo declaró como donativo. Y cómo podía saber la Infanta que Iñaki ya lo había declarado cuando lo puso como préstamo en su propia declaración.

El descenso de la Infanta refleja el respeto que le tiene la moderna monarquía con la que soñaba su padre a la institución que la vio nacer. El Ayuntamiento de Palma de Mallorca retiró su nombre de calles, plazas y paseos. El de Murcia, también. Cuando Ada Colau le quitó la Medalla de Oro que le había dado el alcalde Pasqual Maragall en 1997, Josep Garganté de la CUP propuso quitarle todos los honores a todos los miembros de la dinastía borbónica. Cuando le tocó bajar la rampa de los juzgados de Palma el 8 de febrero de 2014, la Jefatura Superior de la Policía Nacional en Baleares aconsejó que lo hiciera en coche para garantizar su seguridad. Ella misma decidió hacer a pie los últimos metros, demostrando que no tenía miedo de nada ni de nadie. Rodeada por 200 agentes de seguridad.

Pase lo que pase con el caso, el daño está hecho y es permanente. Los exduques de Palma son víctimas del capricho de don Juan Carlos, que como padre soberano del pueblo español, tenía la responsabilidad de dar al pueblo lo que necesitaba y no lo que quería. Algo presagiaba el escudo del Ducado de Palma con su árbol arrancado y un lobo escuchimizado con la lengua fuera lampasado de gules. El árbol arrancado es claramente su casa, de la que Cristina y los suyos han sido expulsados en una persecución que sólo se puede calificar de jacobina.

cristina_face

El lobo famélico es un pueblo que envidia a la realeza porque no entiende las cosas de la sangre. Es un lobo cubierto de tiña, una metáfora que se entiende bien. Todos esos amigos de Iñaki diciendo ahora que se le subió a la cabeza, que se creía por encima del bien y del mal. ¿Cuántas medallas ganaron? ¿Cuántas princesas besaron? La soledad es el precio de las grandes alturas y allí no hay lugar para arrepentimientos. Cuando las cosas no tienen remedio no debe pensarse más en ellas; lo hecho, hecho está.

Etiquetado , , ,

Qué no pasó

money

Uno de los nuestros

Vista gorda. Vividores. A votarles hagan lo que hagan.

Por Jesús Cintora

Cuando el 50% de los jóvenes españoles lamenta estar en el paro, Carlos Alberto puede contar que llegó a alcalde con 28 años, sin acabar los estudios universitarios y gobernó durante cuatro legislaturas. Carlos Alberto amasó un dineral, se compró una casa, un coche de alta gama de 60.000 euros, una moto de alta cilindrada de marca y enchufó a unos cuantos colegas en el consistorio. Sin esconderse. Carlos Alberto hacía y deshacía (sobre todo esto último) y la gente le seguía votando. 16 años con el bastón de mando, el machito.

Dicen los que quieren mal a Carlos Alberto que tenía un montón de queridas, esperándole en un puticlub privado que pagaba en una de las discotecas de moda en Madrid. Sí, ‘ puticlub privado’. No se privaba de nada, pero con el dinero de todos. Total, llegaban las elecciones y venga esas papeletas para Carlos Alberto. Él lo celebraba con papelinas de coca, según hablan los que le odiaban.

Nuestro héroe popular gozaba de financiación irregular para las campañas electorales, facturas falsas, infladas, dinero negro, adjudicaciones a dedo… Vamos, lo que viene a ser el manual. Eso sí, Carlos Alberto con gomina, traje y corbata. Qué majo este chico, qué bien viste y cómo habla, aunque le investiguen hasta por chanchullos con la recogida de ropa usada para los pobres. “¿Qué hace aquí toda esta chusma?”, dicen que preguntó en alto don Carlos al ver a los vecinos protestando por sus viviendas.

El alcalde es “un descojone“, comentaban los directivos de empresas que conocían sus vicios y le sacaban así las contratas. “Si le digo que le voy a llevar a un sitio con masajes relajantes, se sube por las paredes”, se oye en las conversaciones telefónicas intervenidas por la Guardia Civil. “¡Eres la polla, eres la polla!”. Unpicha brava que hasta llevaba pistola era Carlos Alberto.

Es la historia de un virrey, que gobernaba un pueblo de apenas 5.000 habitantes. Y la Mancomunidad y lo que le echaran. Le dio para todo esto, para dejar la localidad entre las más endeudadas de España y para estar imputado por prevaricación, fraude, malversación de caudales públicos, tráfico de influencias y cohecho. Lo votaban masivamente y el partido le ponía lo que hiciera falta. ¿Nadie se olía nada? Sabemos que “olía a alcohol en los plenos e imaginábamos que era joven y llegaba de una noche de farra”.

Vista gorda. Vividores. A votarles hagan lo que hagan. Carlos Alberto era alcalde de Moraleja de Enmedio. Con estos mimbres, qué gran película haría Berlanga. Moraleja: si pasó esto en Moraleja, qué no pasó y pasará en el resto de España.

“Un político ignorante se vuelve peligroso”, Arturo Pérez-Reverte

Etiquetado , , , , , , , ,

Queda para Rato

pp rodrigo

Fíjense qué honrado es el PP

Por Rosa Paz

Uno de los elementos del argumentario del PP que sus dirigentes tienen más interiorizado es aquel que consiste en repetir frases del estilo: “Fíjense ustedes si este partido combate la corrupción que la justicia investiga la Gürtel y el caso Bárcenas estando el PP en el Gobierno”. Lo dicen como queriendo dar a entender que el Ejecutivo podría impedirlo si quisiera y trasmitiendo la idea de que el poder político tiene la potestad de frenar a los jueces y no la utiliza. No la tiene, pero seguro que muchas veces lo intenta. Con estas afirmaciones, los dirigentes del PP no solo pretenden pasar por adalides de la honradez, sino que lanzan además un ataque directo a la imprescindible pedagogía democrática sobre la separación de poderes, de la que tan necesitado está este país.

Pero la realidad es la que es y los ciudadanos saben que el PP ha puesto todas las trabas que ha podido a la instrucción de los sumarios de la Gürtel y de Bárcenas y que los fiscales y los jueces han seguido adelante con ellos, como en su día hicieron con los GAL o los casos Roldán y Mariano Rubio, cuando el PSOE estaba en el poder. Poder que, por cierto, perdieron los socialistas precisamente por esas causas.

A la lista de escándalos del PP se ha añadido en los últimos días el descubrimiento de que Rodrigo Rato, el todopoderoso vicepresidente Económico del Gobierno de José María Aznar, se acogió a la amnistía fiscal de Montoro y está acusado por la Agencia Tributaria de fraude fiscal, blanqueo de capitales y alzamiento de bienes. Las imágenes de su detención el pasado jueves dieron la vuelta al mundo, porque Rato es persona conocida por los medios de comunicación de todo el planeta, dado que a su condición de exministro y exvicepresidente del Gobierno de España une la de exdirector gerente del Fondo Monetario Internacional.

pp corrupcion

Ha habido rumores sobre si Rato ha sido elegido por sus antiguos compañeros de partido como chivo expiatorio para frenar el desgaste social y electoral que les están causando tantos y tan graves casos de corrupción. Se dice que ha sido el Gobierno el que ha elegido la fecha del registro policial de sus viviendas y sus despachos y de su arresto durante 8 horas y que habría sido el Ejecutivo el que también habría avisado a la prensa para garantizar la conveniente difusión de la historia. Dudas que de momento no se despejan. Porque no se entiende qué beneficio le puede reportar al PP el estallido del caso Rato a cinco semanas de las elecciones. Salvo que se temieran, claro, que el juez podía ordenar el registro para la jornada de reflexión.

Habiendo sido Rato uno de los hombres más poderosos del PP junto con Aznar, Fraga y el propio Rajoy y siendo tan impactantes los hechos que le atribuye la justicia, no parece que de aquí al 24 de mayo se vaya a dejar de hablar de él. Ni aquí ni en el resto del mundo. Ni parece tampoco que el argumentario citado en el arranque les vaya a salvar de la quema, por mucho que el reaparecido Esteban González Pons lo utilizara el jueves para decir, sin el más mínimo rubor, que “si un partido como el PP no pone ningún obstáculo para que un icono como Rodrigo Rato pase por lo que ha pasado, algún crédito tiene que tener”. Eso es querer apuntarse un tanto sin haber hecho nada para merecerlo. No poner ningún obstáculo -que vayan ustedes a saber si lo ha puesto- es su obligación. Otra cosa habría sido haber denunciado a Rato o a Bárcenas o a Correa ante la Agencia Tributaria o ante la Fiscalía o ante el juez de guardia, eso sí que habrían sido ejemplos de lucha contra la corrupción.

@pazmacazaga

IlustraciónManel Fontdevila

Etiquetado , , , , , , ,

Opus Dei: el Arte del caciquismo

Hace no mucho que pude tener la suerte de conocer esta historia antes de su publicación, de manos de su autora Maite Garbayo. Una historiadora del arte, licenciada por la Universidad de Mexico. Una vasco-navarra de pro, defensora del feminismo y de tantos otros temas sociales; que ha sabido reflejar la realidad de un tema tan espinoso como es la corruptela que tristemente está hoy tan en boga. Periodismo de investigación puro y duro que ya quisieran haber mostrado con tanta vehemencia muchos profesionales del sector.

20150321_130937_2

El Museo del Opus en Navarra:

el expolio continúa

LOS FAVORES DEL GOBIERNO DE UPN

El pasado 22 de enero se inauguró en Pamplona el Museo de la Universidad de Navarra,último tentáculo que el todopoderoso Opus Dei despliega en la Comunidad Foral.

Por las fotos del evento desfilan las fuerzas vivas del “régimen”, militares uniformados incluidos, y las planas mayores del Opus Dei y de UPN que escoltan a la monarquía en su primer viaje a tierras navarras desde su coronación.Contemplando las imágenes, cuesta creer que aquí ha habido una Transición.

Analizando el caso en profundidad, empiezan a aparecer toda una serie de sospechosas coincidencias que me esforzaré en resumir. Casualmente, Navarra ha sido la única Comunidad a nivel estatal en la que (por el momento) se ha aprobado y ya implantado la Ley de Mecenazgo. El Parlamento la saca adelante el 16 de mayo con los votos de Unión del Pueblo Navarro y el Partido Socialista de Navarra, y con la oposición de EH Bildu, Izquierda Unida y Aralar-NafarroaBai.

La ley apuesta por la privatización de la cultura por medio de otorgar a las aportaciones privadas deducciones fiscales de hasta el 80% en el IRPF y de cerca del 50% en el Impuesto de Sociedades, los mayores incentivos fiscales de todo el Estado. En el caso de las empresas, además, la aportación tendrá la consideración de partida deducible, por lo que el beneficio de la donación ronda el 50% de lo otorgado. Para que una persona o entidad pueda beneficiarse del mecenazgo, el gobierno de UPN debe declararla previamente de “Interés Social Mecna”.

Es decir, es el Gobierno de Navarra quien decide qué proyectos, qué entidades o qué artistas pueden recibir mecenazgo acogiéndose a los beneficios de esta ley, y cuáles no. La Ley señala entre los “posibles” beneficiarios, además de a los y las artistas con domicilio fiscal en Navarra, a la Iglesia Católica y a las universidades establecidas en Navarra. Como por ejemplo, la Universidad del Opus Dei, que en unos pocos meses abrirá un museo de arte contemporáneo.

En el momento en el que la Ley se aprueba, surgen ya algunas voces críticas en el ámbito de la cultura navarra. En hordago.org, Patxi Zuñiga se pregunta: “Si la Iglesia Católica o la Universidad de Navarra entran en el apartado de posibles beneficiarios, ¿no estaremos subvencionando por la vía de la desgravación, un tipo de cultura sectaria?”, y señala a meses vista al futuro Museo de la Universidad de Navarra como caso perfecto subvencionable para desgravar fortunas al mismo tiempo que se promociona una cultura de “valores espirituales”.

Estas sospechas no van nada desencaminadas, sobre todo si tenemos en cuenta que tan solo unos meses antes, el 24/02/2014, cuando la Consejera de Economía y Hacienda del Gobierno de Navarra (Lourdes Goicoechea Zubelzu) comparece en el Parlamento ante la Comisión de Investigación sobre la situación de la Hacienda Foral Navarra, es interpelada por haber tenido contacto con un representante de la Universidad del Opus mientras a esta entidad se le realizaba una inspección fiscal. La Consejera admite haber mantenido dicha reunión en septiembre de 2013, pero no para “asesorarles” sobre cómo salir indemnes de la inspección fiscal, sino para “hablar de la Ley de Mecenazgo”. Es decir, casi un año antes de que se apruebe la Ley, el Gobierno de Navarra ya se está reuniendo con la Universidad para planificarla.

men money transfer

Pero veamos la sucesión de los hechos. La Ley Foral de Mecenazgo entra en vigor el 1 de octubre de 2014, cuando se abre el plazo de solicitudes. Las entidades o personas que deseen obtener el calificativo “de interés social mecna” pueden presentarse hasta el 31 de octubre. Mientras todo esto sucede, se anuncia en prensa la aportación dineraria de Obra Social La Caixa y Fundación Caja Navarra al Museo de la Universidad de Navarra:ambas entidades se comprometen a invertir 2,5 millones de euros en los próximos cinco años.

El 16 de enero de 2015 se publica en el Boletín Oficial de Navarra la resolución de las solicitudes, aprobada el 31 de diciembre de 2014. En ella, cuatro proyectos de la Universidad de Navarra son declarados “de interés social” para acogerse a la Ley de Mecenazgo: Biblioteca de la Universidad de Navarra, Instituto Cultura y Sociedad, Actividades culturales y, como no, Museo de la Universidad de Navarra. Casualmente, esta declaración de interés social, en lo concerniente a los proyectos de la Universidad de Navarra, estará en vigor hasta el 31/12/2019. Cinco años, los mismos que  La Caixa y la CAN han anunciado que apoyarán económicamente al museo.

Ya el texto de la Ley dejaba muy claro que “las universidades establecidas en Navarra” eran potenciales beneficiarias del mecenazgo, sin embargo, no vemos a la Universidad Pública de Navarra por ninguna parte. El solo hecho de que esta Universidad tenga que utilizar el adjetivo de Pública para distinguirse de la del Opus Dei, que usurpó durante el franquismo su denominación, clama al cielo. Nunca el Gobierno debió aceptar que el Opus Dei registrara a su nombre la marca Universidad de Navarra, pero eran los tiempos del nacionalcatolicismo (Muez, 2011:57).

Según el mismo autor, en 1962 se firmó un acuerdo entre la Iglesia Católica y el Gobierno español, aún hoy vigente, según el cual “Las Universidades erigidas por la Santa Sede en España se llamarán Universidades de la Iglesia”. Por tanto, el calificativo Universidad de Navarra incumple las exigencias legales vaticanas y españolas, y la Universidad debería llamarse en realidad Universidad de la Iglesia en Navarra. Otra Ley de 2001 (Ley 17), en su artículo 5, prohíbe la denominación exclusiva Universidad de Navarra, puesto que ésta debiera estar acompañada de otra denominación no geográfica que la califique sin confusión. Todo este asunto sitúa al Opus Dei, una vez más, por encima de la ley. Y también a su museo, que utiliza las siglas MUN (Museo Universidad de Navarra).

En el discurso inaugural del Museo, Sánchez Tabernero (Rector de la Universidad) señaló que el Museo se ha construido gracias a la ayuda económica de empresas y personas, sin tener financiación pública, aunque añadió: “aún no hemos perdido la esperanza”. Claro llamado de urgencia a un gobierno de UPN con el que tal vez solo le queden unos meses más de complicidad.

Pero Señor Sánchez Tabernero… ¿todavía quiere más? ¿No le parecen suficientes los 22,2 millones de euros presupuestados hasta el momento (de los que todavía falta conseguir el 45%, que obviamente estará amparado por los beneficios de la Ley), ni los 2.5 millones prometidos por la CAN y la Caixa, ni las nuevas donaciones que vendrán atraídas por los incentivos fiscales sin parangón que proporciona la Ley? Está claro que en Navarra, los discípulos de Escrivá de Balaguer han sido siempre insaciables. Recapitulemos.

Los terrenos sobre los que se asienta el nuevo museo, como todo el resto del Campus (la mayor zona verde de la ciudad, a ambos lados del río Sadar), fueron un “regalo” de la Diputación Foral de Navarra y del Ayuntamiento de Pamplona, que se complementó con cuantiosas aportaciones dinerarias por parte del Estado (en 1979 los diarios locales hablaban ya de más de 120 millones de pesetas), y de la propia Diputación Foral (entre 1960 y 1970, 1.600 millones de pesetas provenientes del presupuesto ordinario; la Facultad de Medicina y Farmacia fue financiada en su totalidad por esta institución).

La expropiación del Campus fue promovida por el propio Ayuntamiento de Pamplona, ya que únicamente los entes públicos pueden expropiar. Se inició en 1964, con cierto sigilo, sin mostrar abiertamente que el destinatario exclusivo iba a ser el Opus Dei.

En 1973, Carrero Blanco, presidente del Gobierno, y Julio Rodriguez, exprofesor de la Universidad, miembro del Opus Dei y en aquel entonces Ministro de Educación, aprueban la expropiación forzosa de los terrenos a favor del Opus Dei, en lo que se conoce como “Decreto Carrero Blanco”. En 1979, un grupo de concejales de izquierda que por aquel entonces poblaba el Ayuntamiento de Pamplona solicitó del Gobierno estatal su derogación, pero tras las elecciones de aquel mismo año, el nuevo ayuntamiento “democrático”, acordó retirar la petición de derogación.

El decreto franquista siguió operando: a finales de los años setenta, cuando el Ayuntamiento iba a destinar la antigua fábrica de Chalmeta para construir la Escuela Pública de Magisterio, el Gobierno expropió estos terrenos al Ayuntamiento y se los entregó al Opus para levantar su Escuela privada de Arquitectura.

Para valorar todo esto en su justa medida, hay que tener en cuenta, además, que el Campus funciona como una zona privada, donde el acceso no es libre a cualquier ciudadano y porque sí: existen controles de seguridad y parte del terreno está cercado con vallas. Es irónico, sino cínico, que uno de los programas con los que arranca el Museo se llame “Tender puentes”, pues está situado en medio de un fortín.

admissions

Sin embargo, desde el Ayuntamiento de Pamplona ya han empezado, literalmente, a “tender puentes”: el pasado 29 de octubre UPN deja estupefactos a los grupos de la oposición al anunciar (sin debatirlo previamente en la comisión) que destinará 800.000 euros del presupuesto de Urbanismo de 2015 a la construcción de una pasarela peatonal que unirá el barrio de Iturrama con el Museo de la Universidad de Navarra (y con el Campus entero, por supuesto). En la noticia, que aparece en el Diario de Noticias de Navarra el 30/10/2014, se resalta que “el pago de esa infraestructura para unir el nuevo museo con la ciudad iguala, en los planes del equipo de Gobierno, toda la partida de ayudas a la manutención para las familias en riesgo de exclusión en Pamplona”.

Visto el panorama, sorprende que Sánchez Tabernero señale en el acto inaugural que todavía no han perdido la esperanza de recibir dinero público. Pero lo que más sorprende es que el Opus Dei piense que los ciudadanos/as debemos financiar con nuestro dinero la ideología ultracatólica, ultraderechista, reaccionaria, misógina, homófoba… (y un largo etcétera) que promueve su Universidad y que, seguramente, promoverá también su Museo.

Podrían correr ríos de tinta a este respecto, pero mencionaré únicamente algunas cuestiones acaecidas durante los últimos años. Como por ejemplo, el I Congreso Internacional de Ideología de Género, organizado por el Grupo de Investigación Interdisciplinar Igualdad y Género, perteneciente al Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad del Opus. No cuesta mucho imaginar la “ideología de género” que profesa la Obra, pero nuevamente el Congreso superó toda expectativa, con ponencias que planteaban la necesidad de considerar la homosexualidad una patología para que existan unos “derechos de atención propios de cualquier otra enfermedad del estilo”, u otra que pedía una cláusula de objeción de conciencia para que las entidades gestoras de las adopciones puedan negarse a entregar los niños a familias que no cuadraran con los principios de la familia cristiana.

Podríamos comentar también que en Navarra ha sido imposible abortar durante los últimos 25 años debido a las presiones del Opus Dei, y que por ello las mujeres debían ser derivadas a otras comunidades autónomas. Actualmente, las mujeres que deciden interrumpir su embarazo son hostigadas por sectores del Opus y por estudiantes de la Universidad de Navarra, que hacen guardia en la puerta de la Clínica ginecológica Ansoain para increpar a las mujeres que entran y salen. En alguna ocasión, Monseñor Francisco Pérez González, Arzobispo de Pamplona, se ha unido al particular “escrache” anti-elección, como cuando rezó un rosario en la entrada de la clínica.

Estas son solo algunas de las cuestiones que preceden y enmarcan al nuevo museo de arte contemporáneo navarro. Sabemos que los museos no son simples contenedores de obras de arte, no son espacios neutros ni descontextualizados. Son instituciones productoras de saber/poder y transmisoras de valores ideológicos.Ofrecen, como señala Carol Duncan, “valores y creencias sobre la identidad social, sexual y política, en forma de experiencia viva y directa”.

Es extraño que desde el ámbito del arte contemporáneo no se hayan alzado voces críticas, y también que algunos artistas y/o trabajadores del sector artístico colaboren con el museo o asistan a su inauguración sin cuestionar públicamente el sesgo ideológico de la institución ni los tejemanejes legislativos y económicos que siguen haciendo posible que el Opus Dei ostente el poder que ostenta en Navarra, que ahora pretende ser también de orden artístico-cultural. Mencionar también que en la lista de profesionales que colaborarán con el museo durante los próximos meses, encontramos bastantes nombres extranjeros, algunos de reconocido prestigio en el ámbito del arte contemporáneo. Ya que el museo se presenta como Museo de la Universidad en Navarra, y teniendo en cuenta la problemática de nomenclatura aludida anteriormente, parece más que posible que muchos de estos invitados foráneos no sepan exactamente a dónde vienen.

Es bien sabido que históricamente la procedencia del dinero que financia las artes ha sido, en demasiadas ocasiones, oscura y cuestionable. Lo sigue siendo hoy día, con bancos y fundaciones que lavan su cara al mismo tiempo que desgravan impuestos. Pero el caso aquí expuesto no es únicamente oscuro: es un agujero negro. No deberíamos promover ni amparar un tipo de arte o de cultura que ni siquiera se asientan sobre unas bases mínimas de laicismo, posibilidad de disenso o reconocimiento de la diversidad. Y que además operan y han operado a partir del expolio de recursos públicos en beneficio de unos grupos de poder concretos y en detrimento de la construcción de una arena artística y cultural pública, plural y de calidad, que es de lo que adolece Navarra en estos momentos.

Por Maite Garbayo Maeztu, investigadora y crítica de arte. Profesora Asociada de Didáctica de las Artes visuales en la Universidad Pública de Navarra.

– Publicado en Periódico Diagonal

– Ilustración, Iker Ayestarán

Etiquetado , , , , , , , ,

La pérdida de papeles de Rajoy

rajoy azul

Adiós, adieu, goodbye, ciao, auf wiedersehen

Por Maruja Torres

Lo que vimos en el Hemiciclo no fue sólo a un presidente del Gobierno a quien la oposición, cual gota malaya, fue sacando de sus casillas, como han divulgado acertadamente los medios, tan poco habituados a verle perder sus flemas y otros humores. Lo que también vimos fue al soberbio, despreciativo, elitista y muy peloteado y aclamado por los suyos Mariano Rajoy, tratando por fin a la oposición, de viva voz y ya no sólo mediante ausencias y huidas, tal como ha venido tratando a los españoles desde que empezó a mandar.

Aquel hombrón torpe e inseguro que salía del helicóptero sin dar la vuelta al ruedo y con los pelillos alborotados, aquel comedido funcionario que sustituyó a Rato en el último momento en los designios de Aznar –y eso porque a don Rodrigo le dio por romper con su santa, lo que a Botella le sentó como un crucifijazo–, aquel obediente Hijo del Dedo del Amo, ha ido recuperando, quién sabe si formando, su verdadera personalidad: a costa de nosotros, los ciudadanos degradados a súbditos. Lo ha hecho hasta convertirse en ese tipo arrogante, de audaz mediocridad, crecido sobre nuestras carencias y alentado por su propia sordera, ese individuo desabrido del que hemos tenido constancia en su última -es de desear- comparecencia parlamentaria como líder de un Gobierno que nos ha desgarrado las tripas gracias a su mayoría absoluta.

Tanto tiempo acostumbrado a que a su entorno le gusten sus pedos, engolfado en el aroma de sus propias mentiras, se le fue el oremus y le embargó esa ira típica del secundario sin más talento que el de sobrevivir pero venido a más por sustituciones del azar y descoyuntadas coyunturas históricas. Tanto ímpetu mostró ayer para mandar a su casa al actual líder de la oposición y descalificar a todos los otros, que tuvimos que frotarnos los ojos, oh, no, simplemente tuvimos que volver a mirar sus fotos con Merkel haciendo el Camino de Santiago, para recordar lo fundamental de su verdadero carácter: su capacidad de sumisión ante el poderoso. Algo que le define tanto como su recochineo en la jodienda del de abajo. Tierno con las espuelas, duro con las espigas.

Destinado a que sus palabras se pierdan –más allá de la puerta de la Cámara, de la Puerta de Toledo y de la Puerta de Alcalá– como orines en el desaguadero (fin de la cita escatológica), de sus postreros rejones apenas quedará el frío recuerdo de la ceniza de sus puros caída sobre la contraportada de un Marca atrasado. Seguirá existiendo en nuestro país una derecha heredera del franquismo, repensada para el neoliberalismo y aliada con los poderes fácticos, la inventora de FAES y otras fundaciones, pero el capataz será ya otro –y de nosotros dependerá su poder–, y el de hoy, casi de ayer, evocará hazañas desde su puerta giratoria o desde sus conferencias bien pagadas -supongo que en su nivel se valora mucho el efecto adormidera-, y recordará que lo hizo mejor, que es lo que hacen los ex presidentes, además de trincar por ser jarrones chinos.

De hecho, todo lo de ayer contenía aires del odioso ayer, de trámite final desesperado, con el animoso Sánchez emulando a lobezno y un Garzón merecedor, en mi opinión, de echar su discurso en la calle y en las plazas, que es donde debe reverdecer el Parlamento. Y la libertad.

rajoy mentira

Etiquetado , , , , , , , , ,

Ciudad muerta

ciutat morta cartel

4 de febrero de 2006. Una noche en la que se celebraba una fiesta okupa en un edificio perteneciente al ayuntamiento de Barcelona, en el distrito de Ciutat Vella.

Tras una pelea entre los asistentes y agentes de la Guardia Urbana, una maceta lanzada desde la parte superior impactó en la cabeza de uno de los policías hiriéndolo de gravedad (acabó en estado vegetativo). Siete personas fueron detenidas. Quizá a causa de la reyerta, acabaron en el Hospital del Mar. Allí coincidieron con Patricia Heras y su amigo Alfredo, que habían tenido un accidente de bici, pero la policía pensó que también habían estado involucrados en los hechos del edificio okupa. Tras el juicio, fueron condenados a entrar en prisión. El Tribunal Supremo ratificó la sentencia y así Patricia Heras cumplió sentencia en 2010. Meses después, cuando pudo salir de la cárcel gracias al tercer grado, Patricia se quitó la vida saltando desde la ventana de su habitación. Ninguno de los condenados reconoció nunca haber participado en esos hechos. Patricia narró todo lo vivido en aquella noche del 4 de febrero en su blog, Poeta Muerta.

En 2011, dos de los agentes presentes aquella noche allí y cuyo testimonio sirvió para encarcelar a Patricia y al resto de condenados, se vieron involucrados en una paliza a un chico negro, hijo de un diplomático, siendo condenados. Fue el último empujón para que Xavier Artigas y Carlos Ortega dieran el paso de rodar esta película que arrancó gracias a una campaña de micro-mecenazgo en la que lograron 4.700 euros. Ese dinero unido a muchas horas de trabajo posibilitó la producción de este documental.

El documental no hace concesiones, no quiere ganarse al público. No quieren los directores conquistar las buenas conciencias “sino acabar con ellas porque son un paraguas bajo el que se perpetúan el abuso de poder y la impunidad”.

 +info en VERNE

e cracia

‘Ciutat morta’ (o cómo la mierda flota)

Por Jordi Évole

Ya no lo tienen tan fácil. A muchos que creían tenerlo todo muy bien atado, se les ha escapado el control de lo que no querían que se supiera. Siguen teniendo la sartén por el mango, pero el mango cada vez es más corto. Y no se enteran de que el mundo ya no es como ellos habían soñado, si es que esa gente alguna vez tuvo sueños.

Los esfuerzos políticos, mediáticos, policiales o judiciales para silenciar la historia de ‘Ciutat morta’ habrían triunfado en otra época. Pero ya no. Empujando desde abajo se puede lograr que una noticia silenciada por los de arriba llegue a ser portada. Los autores del documental, Xavier Artigas y Carlos, Xapo, Ortega no lo tuvieron fácil. Intentaron, sin éxito, coproducirlo con TV-3. Pero para ser justos creo que no lo hubiesen logrado con ninguna tele: ni con otras públicas, ni con ninguna gran privada, incluido el grupo en el que trabajo. Lo hubiesen logrado si se hubiese sabido de antemano la enorme audiencia que tendría. El negocio -casi siempre- funciona así. Pero Artigas y Ortega no se rindieron. Lo autofinanciaron con un micro-mecenazgo de más de 4.000 euros, que sirvieron para pagar el 10%. El resto, horas de trabajo gratis. Valía la pena explicar esa historia.

Luego, proyecciones en salas alternativas, festivales, premios, y el silencio -con excepciones- de los grandes medios y el de casi todos los programas, incluido el que yo dirijo. Hasta que una pregunta parlamentaria de David Fernández de la CUP desbloqueó su emisión en la Televisió de Catalunya, una televisión que tiene un canal grande (TV-3) y otros más pequeñitos, como El 33. Adivinen por cuál se emitió. (Por cierto, un aplauso para Àlex Gorina).

¡Qué absurdo recorte!

Y, a la desesperada, uno de los policías aludidos en ‘Ciutat morta’ logró que un juez evitase la emisión de cinco minutos del ‘docu’.¡Qué absurdo! El documental se estrenó hace año y medio, se ha proyectado en multitud de salas, se puede descargar gratis, y esos minutos han sido los más retuiteados en las últimas 24 horas. Resultado: más de 250.000 visitas. Lo dicho, no se enteran.

Los autores del documental están agotados pero satisfechos. Y no les debe faltar un puntito de rabia por todos aquellos, yo el primero, que hemos hablado tan tarde de los dramáticos, injustos y tristísimos hechos que narra. Ojalá hubiesen querido participar todos los implicados: los exalcaldes o los jefes y compañeros del policía que resultó gravemente herido, para contar con todos los puntos de vista. Pero no contestaron a la invitación.

Gracias Xavi y Xapo por mostrarnos otra versión de los hechos, la que se quiso silenciar, gracias por denunciar la tortura y por no estigmatizar a nadie por algo tan superficial como su estética. Y, sobre todo, gracias por descubrirnos la ironía, la sensibilidad y la poesía de Patricia Heras.

“Absolución”

He ahorcado a mi inocencia.
Su orgullo adolecido aún voraz no impide que se mee encima,
su belleza efímera,
expira con los últimos latidos suplicantes.
Perdida entre flujos corporales viscosos y detritos.
La he visto patalear rabiosa e indefensa hasta morir,
parecía más humana que yo,
en su rostro desfigurado leo un pánico sumiso y crudo
que me arde entre las piernas…

Le he cortado el cuello a mi ilusión,
la colgué de un semáforo ciego
y vi cómo se desangraba incrédula,
borboteando nerviosa,
vi el dolor brillar muy cerca,
se fue apagando velado tras su mísero destino.

Abro la caja y está vacía.

Ciudadana Cristina

infanta

Una infanta en el banquillo

Por Arturo González

En algunas cosas la democracia funciona. Por ejemplo, en la Justicia. A pesar del Poder político.

A lo tonto, a lo tonto, entre descreimientos y artimañas, ya la tenemos sentada en el banquillo de los reos. El juez Castro argumenta de modo irrebatible y fácilmente comprensible: si la fiscalía y Hacienda acusan por los mismos delitos a Urdangarin y su socio Torres y esposa, no hay razón por la que no se pueda juzgar a la hermana del Rey y tampoco se le puede aplicar la llamada doctrina Botín del Tribunal Supremo que señala que si no acusan la fiscalía y la abogacía estatal en un delito que alude al Estado, no puede juzgarse. O todos o ninguno.

Ahora vendrá un largo periodo de intentar recursos, pero el momento estelar de apertura de juicio oral ya es una realidad. Como recriminó la Audiencia de Valencia, sorprendente e indebidamente se libran la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, y el anterior Presidente de la Comunidad, Francisco Camps. Serán 17 los acusados. Veremos si por fin la Infanta renuncia a sus derechos sucesorios y si la Caixa le mantiene su trabajo en Suiza.

Con esto, la Monarquía no va a caer. Pero se la reconduce a lo asignado en la Constitución: solo el Rey es inviolable, y durante su mandato. Por eso el Gobierno se precipitó a proteger la figura del rey Juan Carlos cuando abdicó.

No se trata de que la condenen o no. Se trata de que sea juzgada como los demás ciudadanos, y como afirmó su padre. En unos momentos de deterioro político tan severo como el que padecemos, cuando la Ruleta de la fortuna electoral ha comenzado a girar, es un punto de normalidad y satisfacción. Ayer, Pedro Sánchez dio pena en su comida con una familia catalana en el programa Salvados; Pablo Iglesias se escaqueó en su defensa del derecho a decidir de los catalanes en su primer mitin en Barcelona con la triquiñuela de ‘derecho a decidir, sí, pero para todo’; el representante de Izquierda Unida, Alberto Garzón, acusó a Podemos de ambigüedad ideológica y apuntarse a posiciones socialdemócratas, como el PSOE; el ministro de Industria cursó una lección de nula inteligibilidad sobre el precio de la energía en el programa El Objetivo, sin que la audaz Ana Pastor le recuerde que el déficit tarifario viene de Aznar y no de la época de Zapatero; y el nuevo portavoz parlamentario del PP, Rafael Hernando, se sumó con entusiasmo a lo grosero en sus (falsas) críticas a Podemos, igualándose a Cospedal, Floriano y González-Pons.

Estamos, pues, ante una Infanta con amor, pero sin romance que la evoque en el futuro. Ante una monarquía descapitalizada, una familia desestructurada, unos seres sin ropajes, como refleja el pintor Antonio López en su cuadro recién entregado, que rompe, aunque aún no del todo, con la Historia. Una Infanta que quiso ser mujer objeto y un juez no se lo permitió.

Publicado- 21 Diciembre/ Blog- Puntadas sin Hilo

Ilustración- ‘La Gran Familia’ Alfons López

 

Etiquetado , , , ,

Todos contra Podemos

man embudo

El Parlamento español está devaluado. Así lo entiende la mayoría de la gente. No importa si esta percepción es o no justa. El caso es que existe. Y motivos no faltan. El guion está escrito antes de los debates, cuyo nivel es ínfimo. Faltan Castelares, Azañas, Pasionarias. Los jefes de filas repiten como cotorras el mismo discurso y los diputados aprietan sin rechistar el botón que les mandan. El resultado de las votaciones está cantado. La mayoría absoluta del PP impone su ley. Consecuencia: el debate salta a las redes sociales y a la televisión, aupadas al status de forjadora de opinión y donde la discusión es más viva, intensa y plural, pero también, con frecuencia, descabellada, enloquecida, más pasional que racional. Podemos, desafío a los que nos metieron en este pozo, y que se forjó en gran medida gracias a los mediáticos parlamentos paralelos, se convierte cada vez más en beneficiario del cambio de paradigma y, al mismo tiempo, en diana contra la que llueven los dardos desde todos los ángulos.

Los líderes de los partidos ven que les resulta más rentable la televisión que el Congreso, así que prestan tanta o más atención a la tribuna catódica que a la parlamentaria. La formación de Pablo Iglesias, el enemigo común, aún sin diputados, se ha catapultado a alternativa de gobierno desde el trampolín televisivo. Las fuerzas tradicionales, tras reponerse de la conmoción, intentan subirse al mismo carro y contraatacar. Sus líderes, al menos los que se sienten capaces de adaptarse al medio, aceptan entrevistas arriesgadas, participan en tertulias diversas y hasta en programas de entretenimiento.

La gente que ya no forma opinión con los ecos de unas Cortes aburridas y previsibles conforma su voto con estas nuevas tribunas. Políticos desconocidos se convierten en rostros populares, se consolidan candidaturas de semidesconocidos, incluso en ocasiones por encima de la dirección de la formación de turno. Al mismo tiempo, el debate se degrada hasta el nivel de las peleas de gallos, el insulto se hace argumento, tanto por culpa de los propios políticos como de algunos periodistas energúmenos que obedecen la voz de su amo y olvidan que deben mantener las distancias. Con todo, el papel de la prensa —en papel o digital— sigue siendo clave: gracias a ella (y a los jueces) se desenmascaran nuevos escándalos cuyos ecos llegan luego al Parlamento convencional y al catódico.

Con la corrupción como tema estrella, los políticos —con la excepción de Podemos— intentan convencer de tres cosas: 1) de que los escándalos, aunque numerosos, son casos aislados, y de que el sistema, clave para la estabilidad democrática, no está podrido y desahuciado, sino tan solo enfermo, pero en vías de curación. 2) de que lo suyo no es para tanto, es decir, la táctica del y tú más,de cómo te atreves a acusarme si la altura de la mierda es mayor en tu patio que en el mío. Y 3) de que van a aplicar enérgicas medidas de regeneración para que resulte creíble el grito de ¡nunca más!

Se extiende la percepción de que el corrupto no es sólo el que quiere, sino el que puede, el que toca poder y tiene acceso a los dineros públicos. Según esta argumentación, basta con controlar un ayuntamiento, una diputación, una comunidad, un partido, un sindicato o una caja de ahorros para que, de formaespontánea, surjan como hongos los mangantes. Y si hay formaciones —como Podemos o Unión Progreso y Democracia— que permanecen incontaminadas es porque no han tenido aún la oportunidad de meter la mano en la bolsa.

Este disparate es alentado por los partidos tradicionales; cualquier cosa antes que asumir que la única forma de acabar con esta lacra es un estricto sistema de controles que la hagan materialmente imposible, además de aumentar las penas y dotar de más medios al aparato de la justicia para investigar y perseguir los casos que vayan aflorando.

mafalda gobierno

Entre tanto, se ha abierto la veda. Pim pam pum contra Podemos desde todos los flancos. Se entiende: amenaza a la hegemonía de populares y socialistas, a la Izquierda Unida (rival y eventual aliada) que parecía asentada como tercera fuerza, a minoritarios como UPyD y Ciudadanos, a nacionalistas y empresarios. Es lógico: ataca a un sistema que hace aguas, capitaliza la rabia de parados, trabajadores precarios e indignados de diversa condición. Se le achacan parentescos bolivarianos, propuestas que llevarían el país a la bancarrota, promesas imposibles de cumplir, comportamientos erráticos, indefiniciones ideológicas, cambios de posición cuando más cerca están de tocar poder, falta de experiencia de gestión…

Una cosa es prometer y otra dar trigo, le espetan. Si tocan poder se pegarán el batacazo. Ya verán, ya. Se escarba en busca de manchas en el pasado de sus dirigentes, de puntos flacos, de faltas de coherencia. Muchos de esos fiscales solo defienden con uñas y dientes el territorio de la política convencional que han convertido en forma de vida. Son esa casta, por utilizar el término de Podemos, corresponsable de la miseria, la podredumbre y la ira que presiden el paisaje social.

Entre tanto, Pablo Iglesias y los suyos se abren camino y multiplican apoyos, cierto que con algunos titubeos y correcciones de la trayectoria, conscientes de que el radicalismo inicial debe teñirse de pragmatismo, pero sin abjurar de los objetivos esenciales. Convencidos de que es ahora cuando se la juegan de verdad. Y sin perder la calma, marcando distancias con sus enemigos, sin caer como ellos en la descalificación y el insulto. Convencidos de que si les ladran es porque cabalgan.

Por Luis Matías López– Exredactor jefe y excorresponsal en Moscú de EL PAIS, miembro del Consejo Editorial de PUBLICO hasta la desaparición de su edición en papel.

Análisis- El Mundo es un Volcán

Etiquetado , , , , ,

El reino de la corrupción

La democracia es un sistema que descree de la bondad universal y desconfía de la codicia humana. Los políticos son piedra de escándalo. Y las respuestas del Gobierno son tardías e insuficientes.

Cada vez que surge un nuevo caso de corrupción nuestros políticos se escudan en que son mayoría los servidores públicos honestos y que solo unos pocos sinvergüenzas se han colado en sus filas. Con este innovador mensaje se presentó Mariano Rajoy en el pleno monográfico del Congreso sobre la corrupción, al que aportó dos proyectos de ley visados por su Gobierno hace casi dos años. A partir de estas premisas es inconcebible que el presidente del Gobierno pueda encabezar un programa serio para combatir un problema que se ha convertido en la segunda preocupación de los españoles. Todas las respuestas devienen tardías e insuficientes, como acaba de demostrar la microrreforma introducida por la Cámara sobre los viajes de diputados y senadores a raíz del caso Monago.

monago

Más de 800 Ayuntamientos (un 10% del total) están incursos en diversos procedimientos judiciales vinculados al muy heterogéneo dominio de la corrupción política; el número de imputados se cuenta por miles, según informes de la fiscalía. Minimizar estas cifras hasta el punto de convertir a esa legión de corruptos en una excepción es una desfachatez, si no un acto de cinismo. Al margen de la honradez individual, que se dilucida en los tribunales, la mayoría de los políticos tiene fundadas sospechas, cuando no indicios, de que su partido tiene vías de financiación irregulares, pero ese es un tabú cuya ruptura se castiga con la expulsión, como le sucedió al socialista Alonso Puerta en 1981. Habrían de pasar 26 años hasta que un concejal popular de Majadahonda pagara el mismo precio después de poner a la Fiscalía Anticorrupción tras la estela del caso Gürtel, una red mafiosa de la que se habría lucrado el PP, según el último auto del juez instructor.

Nuestros políticos conocen estas prácticas desde los tiempos de la Transición, pero han preferido guardar silencio para mantener el favor de sus jefes. Es hora de poner fin al espectáculo degradante de que nadie sepa en los partidos políticos, salvo sus tesoreros o sus gerentes, de dónde proceden los dineros con los que se financia la campaña electoral permanente en la que están metidos o cómo se pagan las obras de sus sedes y los salarios de sus empleados.

¿Tiene alguna lógica que los presidentes y secretarios generales puedan alegar ignorancia ante los jueces y librarse así de toda culpa en este tráfico indecente de cajas b y dineros negros? ¿Por qué los líderes que elaboran las listas electorales y aprueban los programas políticos están exentos de rendir cuentas sobre las finanzas de sus partidos? ¿Puede Rajoy eludir su responsabilidad en el caso Bárcenas con el simple trámite de pedir perdón al Parlamento por haberse equivocado en su nombramiento? Bienvenida sea la reforma del Código Penal (anunciada hace más de un año) que castigará el delito de financiación ilegal con uno a cinco años de cárcel, aunque solo se atajará el mal cuando los jefes máximos tengan que responder por una presunta administración desleal.

Este estado de cosas ha sido consustancial a la democracia creada al amparo de la Constitución de 1978. La debilidad de unos partidos renacidos tras 40 años de dictadura sirvió para blindar sus cuentas y excluirlas del escrutinio público. Galaxia Gutenberg acaba de publicar un libro póstumo de Javier Pradera titulado Corrupción y política. Los costes de la democracia. Escrito hace 20 años, en plena floración de escándalos (Juan Guerra, Hormaechea, Ibercorp, Mariano Rubio, Filesa, Cacerolo, Roldán, fondos reservados, etcétera), su lectura resulta de extraordinaria actualidad. La anatomía de la venalidad que Pradera disecciona con precisión forense es perfectamente aplicable a la sucesión de casos que monopolizan la actualidad informativa. Los cambios legislativos introducidos en estas dos décadas han tenido el efecto gatopardianode mantener intacta la corrupción estructural para financiar los partidos, a la que se ha sumado el creciente pillaje individual de muchos gestores.

Es cierto que se creó la Fiscalía Anticorrupción en 1995, que se han endurecido algunas sanciones penales, que la UDEF ha prestado una mayor dedicación a los delitos económicos que proliferan en el ámbito político, pero nada sustantivo ha cambiado en los mecanismos de adjudicación de contratos públicos, que es donde reside la gran corrupción, la que mueve millones de euros en forma de comisiones mafiosas. Este mecanismo perverso obliga por lo demás a las empresas concesionarias a falsificar su contabilidad con innumerables facturas falsas que a menudo se distribuyen entre los proveedores. En esta cadena fraudulenta participan miles de personas que están sometidas a una ley de silencio tanto más férrea cuanta mayor es la precariedad laboral. Los denunciantes no cuentan con ninguna protección.

No sorprende que en medio de este paisaje la economía sumergida suponga casi una quinta parte del PIB según diversos informes o que los inspectores de Hacienda estimen que el monto del fraude fiscal supera el déficit de todas las Administraciones públicas. Lejos de constituir un ejemplo nuestros políticos son piedra de escándalo, agravado por el impacto de una crisis económica que se traduce en el empobrecimiento de grandes grupos de población, el paro de más de cinco millones de personas según la EPA, una deflación salarial que no excluye de la pobreza a quienes trabajan y una pavorosa desigualdad que coloca a España en el segundo lugar del ranking europeo.

El Eurobarómetro de 2013 sobre corrupción registró que el 63% de los encuestados españoles (el porcentaje más alto de la UE) se consideraba afectado personalmente en su vida cotidiana, frente a una media comunitaria del 26%; el 95% consideraba que es un problema muy extendido en el país, principalmente en las instituciones locales y regionales. Todo ello consolida el convencimiento generalizado de que la gran corrupción gira en torno a las finanzas de los partidos, con una activa participación de las empresas contratistas de obras y servicios. Sindicatos y asociaciones patronales se han incorporado al festín al calor de los cursos de formación, los expedientes de regulación de empleo o las tarjetas opacas de algunas cajas. Que solo ocho de los 86 titulares de Bankia renunciaran a usarlas dice mucho del nivel ético de nuestras élites.

La democracia es un sistema que descree de la bondad universal y desconfía de la codicia humana. De ahí que exija contrapesos y controles rigurosos para impedir abusos de poder y sancionarlos cuando se produzcan. Un Tribunal de Cuentas nombrado mayoritariamente por los partidos, que más que vigilarse mutuamente practican una estrategia de no agresión, es un instrumento ineficaz para controlar sus finanzas. Algunos países europeos han creado comisiones independientes para fiscalizar a los partidos e incluso para adjudicar los contratos públicos. Hace casi dos años el Congreso acordó convocar una comisión de expertos para estudiar el dossier de la corrupción y proponer estrategias de choque. Nadie la ha recordado en el reciente debate parlamentario.

A un año de las elecciones generales es probable que no haya tiempo para comités, pero los partidos no pueden cruzarse de brazos tras una legislatura que ha sido una ciénaga en materia de corrupción. Y si así lo hacen estarán contribuyendo a ese súbito ascenso de Podemos, que más allá de la viabilidad o no de sus propuestas se nutre sobre todo de la náusea colectiva. Los abstencionistas de ayer, los participantes en las diversas mareas contra los recortes en sanidad y educación o simplemente la multitud de decepcionados con el PSOE suman ya un bloque de votantes potenciales que de momento ha roto, al menos en las encuestas, el statu quo de un bipartidismo asfixiante.

OPINIÓN- La Cuarta Página EL PAÍS

Ilustración- Bernardo Bergara

Etiquetado , , , , , , , ,
A %d blogueros les gusta esto: