Archivos Mensuales: junio 2015

En el límite entre el bien y el mal

zapata limite

Este es Zapata

Por Nacho Vigalondo

La carrera política de Guillermo Zapata está en entredicho, probablemente para siempre, por culpa de un puñado de tweets que publicó hace años. Nadie pone en duda lo desagradables que son, y a partir de ahí quizás nos deberíamos preguntar cómo es que tamañas ofensas pasaron desapercibidas en su momento, y cómo su autor ha podido permanecer impune durante tanto tiempo.

Es fácil adivinar la respuesta. Las salidas de tono de Zapata no tuvieron ningún eco en su momento porque fueron publicadas ante un público reducido que, conociendo del sobra al autor, por su faceta activista y como escritor brillante con unos temas y estilo muy reconocibles, jamás se las hubiese tomado en serio, ni les hubiese proporcionado el doloroso eco que tienen ahora. Ha hecho falta que Zapata fuese nombrado concejal en Madrid en un partido que hace nada ni siquiera existía para que estas frases acabasen teniendo alguna repercusión. Poca broma.

Casos como el de Guillermo Zapata, similar al que yo mismo protagonicé en el 2011, siguen sonando a moda pasajera, cuando quizás deberíamos asimilar que han llegado para quedarse. Porque, aunque de aquí a unos meses muchos se lo pensarán dos veces antes de escribir bromas potencialmente dolorosas, el uso de las redes sociales como medio de comunicación inmediato, visceral y a veces muy, muy irreflexivo no ha frenado. De hecho está definiendo la vida de las nuevas generaciones hasta un límite que nosotros, por falta de distancia, somos incapaces de adivinar. Los que descubrimos Internet después de nuestra pubertad, a los que el fenómeno youtuber nos viene grande, somos como la primera generación que experimentó el tabaco sin conocer su relación con el cáncer de pulmón. Vamos identificando los problemas a medida que los padecemos, pero todavía no le hemos puesto nombre a los síndromes. De repente contamos con un número creciente de escándalos, imprudencias, agresiones, acosos y linchamientos y no parecemos aprender nada nuevo de un año para otro.

Ante este futuro incierto, pero con toda seguridad problemático, la respuesta podría ser un sistema de reglas estrictas que todos tuviésemos que acatar desde niños, una vigilancia que se proyectase sobre todas nuestras actualizaciones y estados de ánimo. Pero, siendo optimista, quiero pensar que la solución pasará por un proceso educativo que nos dé herramientas para defendernos, pero también nos ayude a traducir y entender la expresión del otro. Que aprendamos a ser críticos sin ser sádicos. Que sepamos cuestionar sin agredir, denunciar sin linchar. Que tengamos una visión lo suficientemente y firme del antisemitismo, de la homofobia, del machismo, del racismo y demás motores del odio como para condenarlos de manera incondicional pero, a la vez, sin consentir que se utilicen como moneda de cambio en maniobras oportunistas, por muy próximas que estén a nuestra agenda política. Que ser de izquierdas o de derechas no te vuelva ciego o hipersensible en función de quién y cómo ha patinado. Que, sobre todo, redescubramos la posibilidad de disculparnos y perdonar, dos comportamientos que nos inculcan de niños, pero que se convierten en objeto de indiferencia, desprecio o burla en las columnas y titulares que leemos de adultos.

Si alguien siente un interés real por cómo es y piensa Guillermo Zapata tiene una montaña de declaraciones y artículos que desgranan su visión sobre el bien común, el civismo y la posibilidad de la empatía a día de hoy. Recomiendo, por ejemplo, su hermosa lectura de la película Balada triste de trompeta o el entusiasmo con el que desgrana Freakangels, un bello tebeo británico en el que los superhéroes no se dedican a pelear entre sí, sino a recomponer un tejido social moribundo.

Sólo hace falta una conexión a Internet, unos cuantos minutos y un mínimo de curiosidad (o compasión).

+ info Carmena entra al trapo

carmela espe poder

Vídeo‘Desde el primer segundo’ La Voz de Iñaki Gabilondo

Artículo– “Los condenados a muerte por Franco se lo merecían”, afirma un alcalde de Lugo

IlustraciónManel Fontdevila & Bernardo Vergara

 

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Cacatuidae

espe tv carmona

Los soviets y los putos chinos

Por Ruth Toledano

Esperanza Aguirre se paseó por calles y platós con una soberbia tan vulgar como su rabia posterior. De la bajeza y el insulto en una campaña electoral que dejó patente la calaña de la aristócrata a unas declaraciones postelectorales tan delirantes que han puesto en cuestión su salud mental. Todo ello pasando, al conocer los resultados de las urnas, por una pataleta tan infantil como vergonzosa. Aguirre, que iba a la alcaldía de Madrid a poner un ostentoso broche final a su carrera política, está en serio peligro de quedarse con el desprecio de todos, empezando por los suyos.

Lo que ha empezado a suceder es que las alcaldías y el resto de gobiernos no se quieren ya feudos curriculares y personalistas sino instituciones por y para los ciudadanos, con todas las dificultades de entendimiento y negociación de las diferencias que haya que afrontar. Lo que ha fracasado, con ella, es un modelo de hacer política que a la mayoría repugna y a su partido ha dado una lección. Nada es lo mismo desde el 24M y el PP toma nota con pulso visiblemente tembloroso. Máxime cuando la debacle que representa la aristócrata psicótica coincide con el delito de “organización criminal” que el juez De la Mata cita en la apertura de juicio por la caja B de sus cuentas y con la detención de Serafín Castellanos, Delegado del Gobierno en Valencia.

La alusión que hizo Esperanza Aguirre a los soviets en los distritos madrileños viene a simbolizar, en su desvarío, la descomposición oficial del Partido Popular. Han ayudado, claro está, los calorets de Rita Barberá, las cacerías de Castellanos, las peleas en barro leonés del ministro Soria, las seudodimisiones de Fabra, Bauza y Rudí, las amigas invisibles Cospedal y Sáenz de Santamaría, y el experto en comunicación en plasma Rajoy. Es decir, la banda mafiosa que investigan los jueces. La mala suerte está echada para el PP.

froilan cuatro

A todas estas, Felipe Juan Froilán de Todos los Santos de Marichalar y Borbón, Froilán para la plebe y Pipe para los amigos, se va al Parque de Atracciones de Madrid, se quiere colar en la montaña rusa, un chaval de aspecto oriental le insta a que respete su turno y el Borbón responde a lo aristócrata, estilo Espe: “Tú cállate, puto chino”, le suelta al súbdito que osó defender su derecho constitucional de ser igual ante la ley y ante la cola. No contento con ser xenófobo, clasista y grosero, hizo valer ante los presentes su condición de cuarto en la línea de sucesión al trono de España. Felipe Juan Froilán de Todos los Santos de Marichalar y Borbón hizo gala de ser un niñato impresentable que se merece un par de esas que te metían en la educación tradicional que añoran los de su clase.

Podemos sacar del comportamiento de Pipe conclusiones similares a las que sacamos con el de la exlideresa condesa. Por lejos que esté del trono y de alcanzar la madurez mental, Froilán puede representar, como Esperanza Aguirre, la descomposición de una Corona que ya no es capaz de sostener ni un impertérrito Felipe VI. A fin de cuentas, el insolente Pipe no hace más que seguir la estela de descomposición moral de su abuelo Juan Carlos, su tía Cristina y su taurina madre. Recordemos, por cierto, que el yayo también es mucho de mandar callar.

Lo que fue a dejar patente el patán Froilán en el Parque de Atracciones es una pregunta que pronto habrá que contestar: qué narices pinta ya aquí la Familia Real. Entre otras cosas, el cuarto en la línea de sucesión andaba por allí con una escolta que pagamos todos a través de los presupuestos del Ministerio del Interior. Solo un pico de lo que nos cuesta mantener a una institución obsoleta e inútil, además de corrupta y cómplice de tortura animal: ya fuera por gusto personal o por consejo de sus asesores, que Felipe VI asistiera a Las Ventas el otro día fue una decisión desastrosa para él y para la Corona, por lo que tiene de desprecio a la mayoría de los españoles, que rechaza esa cruel práctica.

De modo que el puto chino de Felipe Juan Froilán de Todos los Santos de Marichalar y Borbón, Excelentísimo y Grande de España, tiene el valor simbólico de los soviets de Esperanza Aguirre y Gil de Biedma, condesa de Bornos y Grande de España también: demuestra que ese viejo mundo suyo de privilegios, abusos y demencia de sangre azul no tiene cabida en el futuro de nuestra democracia.

Dicen que la atracción a la que quería colarse el chaval Borbón se llama El Abismo. No hacía falta que se colara: en el abismo ya están él y los suyos. Como está la condesa chalada, a la que apenas 400 personas fueron a defender a la concentración convocada al efecto en Colón. Personas, eso sí, que insultaron, golpearon y amenazaron de muerte a los periodistas, dejando así constancia de su calaña.

El cambio ha empezado. Estos dos esperpénticos personajes lo personifican a su pesar. No será fácil y habrá que hacer concesiones. Pero sin olvidar lo que son la verdadera excelencia y la auténtica grandeza. Recuperarlas, desechando las falsas (las de los soviets y los putos chinos). Y tratar de guiarnos por ellas.

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