Archivos Mensuales: abril 2014

Rusia devoradora

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Putin: regreso al pasado

Por Antonio Elorza

La intervención de Putin en Crimea acumula rasgos comunes con la estrategia expansionista de Hitler en los años treinta

Cuando a principios de marzo Hillary Clinton hizo notar que la intervención de Putin en Crimea recordaba la estrategia expansionista de Hitler en los años 30, se ganó buen número de críticas. Evidentemente, el recurso a Hitler parecía demagógico, las situaciones eran muy diferentes, etc. No obstante, si por encima de la distancia histórica atendemos al análisis del procedimiento, los rasgos comunes se acumulan —justificación de la violencia por la protección de ciudadanos e intereses soviéticos, desprecio del Derecho internacional, voluntad anexionista—, con la variante esencial de que los antecedentes del irredentismo de Putin se encuentran en la historia soviética.

Concretamente, a) en la concepción de un espacio político, la exURSS, que ha de estar sometido directa o indirectamente a la dominación de Moscú: el “círculo próximo” de que hablara hacia 1992 el neodemócrata Ambarzumov; b) en el recurso al nacionalismo granruso —que dijera Lenin— como factor de cohesión interno, y c) por fin en la táctica de impulsar el propio dominio mediante la convergencia de movilizaciones de minorías comunistas —hoy rusas— en el país a dominar, cuya acción insurreccional legitima la intervención armada, bien por tropas regulares (Georgia), bien por un ejército ruso enmascarado (Crimea), o por ambas cosas juntas, como ahora puede suceder.

La concesión masiva de pasaportes rusos a los grupos rusófonos o afines, para presentar así la invasión como pedida protectora de sus ciudadanos, ya experimentada con éxito en Osetia del Sur, se repite en Ucrania. De ahí la alarma de Hillary Clinton: también los sudetes eran de lengua alemana, pero eso no justificaba mutilar Checoslovaquia. Por eso conviene desconfiar de las declaraciones de Putin. Él mismo lo explicó: el fin de la URSS fue la gran catástrofe del siglo XX. ¿Por qué no reconstruirla en la medida de lo posible, a favor de debilidades ajenas? Pudo verse en 2008: la intervención en Osetia era una cosa, bombardear e invadir Georgia, otra. Ahora el juego es claro: siendo imposible tutelar Ucrania, toca su desmantelamiento.

“La defensa del socialismo es el deber internacionalista supremo” dijo Brezhnev (Suslov) para justificar la invasión de Praga en 1968. Y antes hubo Hungría en 1956. Pero en vez de “socialismo” se trataba ante todo del espacio conquistado en 1945, explicó pronto Brezhnev. Era una idea de Stalin, hoy viva: había que conservar el legado imperial zarista, aunque tantos rusos siguieran en la miseria. Para lograr ahora el regreso al 91, ¿qué mejor que reproducir el procedimiento ya patentado desde 1920-21 en el Cáucaso, para desde la subversión de minorías locales legitimar la intervención armada? Los grupos armados, minoritarios aunque pertenezcan a la mayoría étnica, se presentan por Moscú como expresión de toda la sociedad. Ay de quién les toque. Lo importante es que el orden (ruso) reine en Ucrania.

Ilustración- Joao Fazenda

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Fast and Furious Aguirre

aguirre llave

Woman del Callao

Por Luis Sánchez-Mellado

Luego me ponéis de vuelta y media en los comentarios, ingratos. Que si qué basta, que si qué ordinaria, que si qué petarda. Pero es que, por mucho que se empeñe una, la actualidad no le deja elevar el tono. Y no hablo de esta bocaza que me han dejado en Corporación Dermoestética, que cualquier día me la parten por no cerrarla a tiempo. Me refiero a mi línea editorial, de la otra mejor no hablamos, del lunes no pasa que empiezo la Operación Fuera Refajo. A lo que voy, que pierdo el hilo más que Floriano. Tenía ya hilvanado un análisis superdocumentado sobre la vuelta al poder de Ségolene Royal y sus implicaciones en la estabilidad hormonal del presidente galo, cuando va Esperanza Aguirre, hace una pirula en Callao, se pone farruquita porque le cascan una multa, y del propio berrinche, le vuelca la moto a un poli de su íntima Botella. Ya me dirás tú, teniendo semejante Gran Vía Shore a la puerta de casa, para qué va a molestarse una en sacarles coplas a las ex de Hollande, el Gabacho que Castiga.

Llamadme casposa, perdón, castiza, pero en cuestión de chulos soy más de Pichi el del chotis. Y si hablamos de señoras, para chula, y choni, Esperanza. Seguro que los agentes de movilidad eran unos rencorosos de clase. Se cebaron con ella porque es marquesa consorte, porque con los ciudadanos de a pie no se meten nunca. La colección íntegra de la macrotienda de Zara en Serrano me probé yo esa tarde aparcada en cuarta fila, y ni les vi el pelo. Claro: estaban todos en Callao acosando a la expresidenta. Porque a mí nadie me quita de la cabeza que los esbirros de Botella fueron a por ella descaradamente. Ella, una abuela esclava condenada a circular por pleno centro con un cochazo de alta gama para poder sacar a los nietos de paseo. Ella, que conducía su propio vehículo cuando podría ir en coche oficial y dos escoltas llevándole las bolsas. Ella, que con el lío que tiene cazando talentos a lazo, había hecho un hueco en su agenda y se dirigía a una timba de brisca, perdón, bridge, con fines puramente benéficos. Ella, en fin, que destapó personalmente la trama Gürtel.

Una mártir del liberalismo, Esperanza. Nuestra Señora de la Igualdad de Oportunidades. Ya lo decía Adam Smith: laissez faire, laissez passer —dejad hacer, dejad pasar— en el XIX. Y vienen ahora unos machistas irredentos que aún no han digerido que las mujeres conduzcan, y la retienen ilegalmente un cuarto de hora de Rolex con la de cosas que tiene que hacer por el PP y por España. Si eso no es abuso de poder, que vengan Castro y Maduro y lo digan. Así, no me extraña que Aguirre les soltara dos frescas, lo escandaloso es que Femen aún no les haya hecho un destete a los municipales por falócratas. Ahora, con todo, lo peor no ha sido el episodio, sino cómo la han dejado a los pies de las motos sus congéneres de partido. Que todos somos iguales ante la ley, le han espetado Botella y Sáenz de Santamaría. Porque sé que no eres malpensada, ni rencorosa, ni que cortas cabezas como quien se corta las puntas, Espe. Si no, yo que tú me maliciaría que Ana y Soraya te están ninguneando a ver si dejas el campo libre. La delegada Cifuentes no sabe, no contesta.

aguirre machismo

Durante la entrevista con Àngels Barceló en la Cadena Ser, Aguirre llegó a confirmarle, con su magnífico acento cheli y llamándola Ángeles, que situaciones como esa la mayoría de los ciudadanos las resuelven “o con multita o con bronquita”.
Entrevista completa en ‘Hora 25’
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