Archivos Mensuales: noviembre 2012

Desencanto en España

¿Conoce a alguien que no esté cabreado?

Por Arturo González

Es curioso: el país cabreado al completo y todo el mundo traga:

Los médicos y todo el personal sanitario, porque los privatizan o despiden.

Los jueces, porque las leyes que se ven obligados a aplicar son un disparate.

Los que no creen en la justicia.

Los funcionarios, sin paga, sueldos mermados, y moscosos eliminados.

Los trabajadores privados, abocados a EREs masivos.

Los medios de comunicación, casi todos en la ruina.

Los clubs de fútbol, desmadres y sorteando el concurso de acreedores.

Las mujeres, que no pueden abortar.

Los inmigrantes, retornando desencantados y vencidos.

Los sin papeles, con atención médica disminuida.

Los jóvenes, emigrantes, como en aquellos tiempos sus padres o abuelos, aunque ahora sea sin maleta de madera.

Los militares, preocupados con Catalunya.

Los catalanes, divididos.

Los maestros, humillados, desautorizados, sin que ya queden interinos.

El 66% que tenía coche oficial, con humor de perros porque se lo han quitado.

Los sindicatos, porque nadie se afilia ni les hace caso.

Los políticos, perdida su credibilidad.

El Rey, vaya usted a saber cómo está el Rey de cabreado.

El Príncipe, hablando del Compromiso de Caspe.

La alcaldesa Botella, porque le chafaron el puente.

Los farmacéuticos, porque no les abonan las facturas.

Montoro, porque no recauda.

Rouco, porque los homosexuales han ganado.

Los banqueros, porque ganan un poquitín menos.

Cinco millones setecientos mil españoles, porque no tienen trabajo (y es dudoso que vayan a tenerlo).

Dos millones, porque no reciben ninguna prestación.

Los despedidos, porque perciben una miseria con la nueva ley laboral.

Los solicitantes de trabajo, porque para diez plazas se presentan diez mil candidatos y ya no saben dónde presentar su currículum.

El 25% de la población, en la pobreza.

El pequeño comercio, porque no se defienden con lo que venden ni pueden tener un empleado.

Los chinos, porque ya desconfiamos de ellos.

Los artistas, por los recortes bestiales.

Las amas de casa, porque ya no saben cómo estirar el presupuesto.

47 millones de españoles, por el gasto militar.

47 millones de españoles, por la tremenda subida del IVA.

Las agencias de viaje, sin apenas viajes.

Los pensionistas, juguetes rotos y objeto de disputas.

Las prostitutas, porque las multan y detienen.

Los clientes de las prostitutas, porque los multan y detienen.

Los antidisturbios, porque cobran poco para lo que arrean.

Los ministros (salvo Wert), porque los ciudadanos no les quieren.

Los ahorradores, porque están en vías de perderlo todo.

Los que tenían acciones preferentes.

Los muy ricos, porque es difícil elegir un paraíso fiscal sin peligro.

Urdangarin, porque él no ha hecho nada.

Los autónomos, porque escasea el trabajo.

Los diez millones que han votado el PP, porque las cosas no son como ellos esperaban ni lo ven claro.

Los que han votado al PSOE, porque ven clarísimo su desastre y porvenir.

Los marxistas, los ácratas y abstencionistas, porque no cristalizan sus ideas.

Miles de niños, porque tienen que llevar su comida al colegio en un tupper.

ETA, porque no puede matar.

Las víctimas del terrorismo y sus familiares, porque les tratan injustamente.

Los universitarios, porque les han quitado la becas.

Los enfermos dependientes en mala situación económica, porque les han suprimido o reducido al mínimo la ayuda.

Telefónica, porque ha perdido 253.000 líneas.

Los mendigos, porque ya nadie da limosna.

Los padres, porque sus niños no apuntan maneras de futbolistas.

Los miles de huelguistas sectoriales.

Los asistentes a las 2.500 manifestaciones que según Cifuentes ha habido este año en Madrid.

Los desahuciados o en ciernes.

Los que no tienen vivienda, a pesar de lo que dice la Constitución.

Ustedes. Yo.

Todos saben que no es pasajero.

¿Puede vivir cabreado un país? Hay el cabreo manifiesto y el cabreo sordo y resignado. Hasta ahora hay más cabreados sordos y pasotas que manifiestos. Pero…¿alguien se atreve a predecir el futuro?

Puntadas sin hilo‘, en PÚBLICO

¿Lo más triste? Que hoy una mujer se ha arrojado al vacío cuando la iban a desalojar de su casa; la segunda muerte relacionada con una ejecución hipotecaria en las últimas tres semanas.

Algo debemos estar haciendo mal.

Por © Iñigo Ortiz de Guzmán

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Ma-tri-mo-nio

Han pasado siete años desde que Mariano Rajoy asumiera personalmente la decisión de presentar un recurso de inconstitucionalidad contra la ley que, desde julio de 2005, permite a las parejas del mismo sexo contraer matrimonio. España era, en ese momento, el tercer país del mundo en aprobar una ley de matrimonio igualitario. Solo Holanda y Bélgica se habían atrevido a hacerlo antes, y en el caso belga sin posibilidad de adopción (exclusión que luego fue modificada). También era posible en Massachusetts (EE.UU.) y en varias provincias de Canadá, por decisión de sus Cortes Supremas. Casi por primera vez en la historia, España se colocaba a la vanguardia mundial por lo que al reconocimiento de derechos civiles se trataba.

Fue el resultado de años de trabajo de las organizaciones LGTB españolas, que en una acertada decisión estratégica se negaron a negociar soluciones intermedias. Fue un éxito, también, de las fuerzas políticas progresistas. De los partidos de izquierda, pero también de los sectores más avanzados de partidos de centro-derecha, como el PNV o Convergència Democràtica de Catalunya, entre los cuales la ley también registró apoyos. Y es obligado reconocerlo: un éxito del entonces Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que con una firmeza que ojalá hubiera mantenido en otros aspectos de su acción política se negó a rebajar una ley modélica. Y muy simple: la modificación legal fundamental consistió en añadir solo 18 palabras al artículo 44 del Código Civil, que quedó así:

No fue fácil, sin embargo. Los sectores más reaccionarios de la sociedad española se confabularon para oponerse al matrimonio igualitario con toda la fuerza de la que son capaces, que es mucha. Llevaron a sede parlamentaria a “expertos” que no dudaron en relacionar la homosexualidad con infancias infelices, padres alcohólicos y madres sobreprotectoras. Consiguieron que todo el PP en bloque (con la honrosa excepción de la diputada Celia Villalobos) se opusiera con fiereza a una reforma con la cual muchos de sus votantes estaban de acuerdo. El 19 de junio de 2005 organizaron en Madrid una de las manifestaciones de protesta más multitudinarias de los últimos años. Y una vez aprobada la ley presionaron para ver recortada su aplicación: reclamaron la “objeción de conciencia”, utilizaron a jueces conservadores y finalmente consiguieron que Mariano Rajoy decidiera interponer recurso ante el Constitucional.

Han pasado ya siete años. En este tiempo, el ejemplo español ha servido de acicate a otros países. Es difícil pensar que sin la ley española hoy Portugal y Argentina dispusieran de leyes de matrimonio igualitario, o que Uruguay la esté discutiendo en estos mismos momentos. También se han sumado Canadá (cuya ley federal entró en vigor pocos días después de la española), Sudáfrica, Suecia, Noruega, Islandia y Dinamarca. Sin olvidar a varios estados de Estados Unidos o México Distrito Federal.

En estos años la ley de matrimonio igualitario ha sido un motor indiscutible de cambio social. No tanto por el número de matrimonios celebrados, unos 25.000 a día de hoy (en 2011 supusieron un 3% del total de matrimonios celebrados) como por el impulso a la normalización de la realidad LGTB que han supuesto. Pero sobre todo, ha resuelto una situación de injusticia, ha dado un marco legal estable a las miles de familias homoparentales que viven en nuestro país y ha permitido a lesbianas, gays, y bisexuales sentirse iguales.

Hoy el Tribunal Constitucional, siete años después ha dictado por fin sentencia y ha reconocido lo que ya era obvio para una inmensa mayoría: que lesbianas, gays y bisexuales son iguales. Tiempo habrá de analizar con detalle las argumentaciones del Constitucional, una vez se haga pública la sentencia y los posibles votos particulares.

Hoy es tiempo de celebrar y rearmarse para la siguiente batalla, que la habrá. Porque los enemigos de la igualdad no descansan: basta echar un vistazo a lo que en este preciso momento está sucediendo al otro lado de los Pirineos, donde a un Gobierno socialista recién elegido y con una sólida mayoría parlamentaria comienzan a flaquearle las piernas ante la gran movilización que iglesia católica y derechas política y mediática están llevando a cabo para impedir que Francia se convierta en el siguiente país en aprobar el matrimonio igualitario.

Un déjà vu que a muchos nos pone todavía la carne de gallina.

Por © Iñigo Ortiz de Guzmán

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Ich bin ein Berliner

Soy berlinés

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«Hace dos mil años la arenga más orgullosa era “civis romanus sum”. Hoy, en el mundo de la libertad, la arenga más orgullosa es “Ich bin ein Berliner”. Hay mucha gente en el mundo que realmente no comprende, o dice que no comprende, cuál es la gran diferencia entre el mundo libre y el mundo Comunista. Dejad que vengan a Berlín. Hay algunos que dicen que el Comunismo es el movimiento del futuro. Dejad que vengan a Berlín. Y hay algunos pocos que dicen que es verdad que el Comunismo es un sistema maligno pero que permite nuestro progreso económico. Lasst sie nach Berlin kommen Dejad que vengan a Berlín.»

«Two thousand years ago the proudest boast was “civis romanus sum” Today, in the world of freedom, the proudest boast is “Ich bin ein Berliner” I appreciate my interpreter translating my German!. There are many people in the world who really don’t understand, or say they don’t, what is the great issue between the free world and the Communist world. Let them come to Berlin. There are some who say that communism is the wave of the future. Let them come to Berlin. And there are some who say in Europe and elsewhere we can work with the Communists. Let them come to Berlin. And there are even a few who say that it is true that communism is an evil system, but it permits us to make economic progress. Lasst sie nach Berlin kommen. Let them come to Berlin.»

«Todos los hombres libres, dondequiera que ellos vivan, son ciudadanos de Berlín. Y por lo tanto, como hombre libre, yo con orgullo digo estas palabras “Ich bin ein Berliner”.»

«All free men, wherever they may live, are citizens of Berlin, and, therefore, as a free man, I take pride in the words “Ich bin ein Berliner”.»

Discurso de Kennedy en 1063, uno de los más notables de la época de la Guerra Fría.

Neck, chest, waist to floor
Easy to take, you could take me in fours
Make me a deal, a day a piece
Take it all, just stay a week

I’ll take you in pieces, we can take it all apart
I’ve suffered shipwrecks, right from the start
I’ve been underwater, breathing out and in
I think I’m losing where you end and I begin

Basic space, open air
Don’t look away
When there’s nothing there

I’m setting us in stone
Piece by piece before I’m alone
Air tight before we break
Keep it in, keep us safe

It’s a pool of boiling wax
I’m getting in, let it set, got to seal this in
Can’t adjust, can’t relearn
Got to keep what I have preserve

Basic space, open air
Don’t look away
When there’s nothing there

Hot wax has left me with a shine
Wouldn’t know if I’ve been left behind
Second skin, second skin

I can’t let it out, I still let you in
I can’t let it out, I still let you in

Música- ‘Basic Space’, por The XX

Por © Iñigo Ortiz de Guzmán

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