Archivos Mensuales: mayo 2012

¡Joe con la prima!

Es como para una película de José Luis Ozores.

Estamos harto preocupados por el nivel de la prima de riesgo, el número más temido desde el 13 que va junto al martes. Es como para dejar de comer, al menos hasta la hora de la cena. Aquí va una buena solución: la web para tener controlada a la prima al instante. O, lo que es lo mismo, la página que nos dirá cuándo es el momento de meternos en el búnker con nuestra escopeta de cartuchos y 1000 latas de melocotón en almíbar.

Ya no se piensa en otra cosa…

No todos tenemos la suerte de manejar la tensión como se debe. Vamos, que no recuerdo que se alcanzaran estos niveles de estrés desde que, en el colegio, nos dijeron que el cantante de Europe había muerto. Poco después nos enteramos que no era cierto y, visto el retorno a los escenarios que tuvo el grupo no hace muchos años, no habría estado de más, la verdad.

Volvamos a centrarnos. Cuando los mayas decían ’21 de diciembre de 2012′, se referían a ’517′ en la prima de riesgo. De un error de traducción vienen estos lodos. Ese es el nivel en el que los mares se teñirán de rojo, habrá una plaga de langostas africanas, Amaia Montero sacará un nuevo disco y Rodrigo Rato conseguirá que un banco que preside dé beneficios.

Por © Iñigo Ortiz de Guzmán

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Maneras de ser

Rompecabezas

Por Arturo González

17 Comunidades Autónomas desavenidas. Y dos ciudades autónomas, que siempre se olvidan.
Políticos desacreditados.
Justicia injusta y masivamente desprestigiada. Separación de poderes en entredicho. Y sin embargo los jueces son independientes en sus sentencias. Los jueces no hacen las leyes; las aplican. Se ignora que el Presidente del Consejo General del Poder Judicial, por muchas tropelías que pueda cometer en su cargo, no pone sentencias.
Parlamento sumiso a lo que diga el Gobierno. A diferencia de las grandes democracias. Un partido con tal mayoría absoluta que hace estéril cualquier debate. ¿Rajoy se ha vuelto loco con su movimiento perpetuo de reformas sin control?
Un partido principal de oposición traidor a sus principios y con un líder que es el más derrotado y con menos apoyo popular de la democracia.
Izquierda indefinida y disgregada.
Monarquía no ejecutiva pero puesta en cuestión.
Las nuevas generaciones, y parte de la anterior, rechazan la Constitución.
Presunción de corrupción generalizada. ‘Largo viaje al infinito’.
Injerencia y gran fuerza de la Iglesia Católica.
Más de 1.000 ejecutivos bancarios y cargos institucionales se han enriquecido de manera ignominiosa.
Los banqueros, un atraco diario contra los ciudadanos.
Medios de comunicación manipuladores y manipulados y comprados.
Nepotismo.
Herencias infinitas.
Independentistas vigilantes y mercaderes.
Movimiento 15-M, voluntarioso, una incógnita en ebullición, no respaldado mayoritariamente por la sociedad.
Fundaciones y Asociaciones y hasta ONG sospechosas.
Fabricantes y vendedores de armas.
País de camareros y albañiles, dignísimas profesiones, pero insuficientes para remontar.
País del ‘y tú más’. Los culpables son siempre los otros. El caso es que haya un culpable. Ciudadanos perfectos. Nadie admite la crítica.
Amante de la crueldad contra los animales.
Tradicionalista hasta el tuétano.
Fanatismo rampante.
Un país que dice que no existe la extrema derecha.
Cinco horas diarias frente al televisor.
El fútbol como bien cultural.
Hemos pasado del vivir por encima de nuestras posibilidades a vivir por encima de nuestras imposibilidades.
Fraude fiscal masivo. El que no defrauda es porque no puede.
Nos compramos un apartamentito en la playa por 30 y al rato nos daban 45 y ahora no nos dan ni 10.
Lo importante es mandar, no servir, ni para el cargo ni al pueblo.
Falsamente solidario.

¿Se puede cuadrar este puzle?

Ilustración- Iker Ayestarán

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Francia y Grecia, en la cuerda floja

Se decide tu futuro (y lejos de tu casa)

Por Borja Ventura

En este mundo global que tenemos a nadie extraña que el futuro no dependa de uno mismo. Ahí fuera hay señores que toman decisiones que nos afectan y determinan. Y ese ‘fuera’ atañe tanto a otra ciudad, como a otro país y, en no pocos casos, a señores que toman decisiones en otro continente.

Nuestra vida es así. De hecho, suerte tenemos si tras algunos rumbos tomados hay señores y no ‘mercados’, que tan funestas ideas han tenido con países como el nuestro. Pero pocas veces el futuro de todos nosotros se decide de forma tan directa en dos escenarios simultáneos y en un solo día. Francia y Grecia deciden, nosotros iremos detrás.

Domingo de elecciones. No aquí, sino fuera. Domingo de elecciones en dos países bien distintos, en situaciones bien distintas, con formas de influir bien distintas. Pero que mano a mano nos van a determinar. Este domingo otros ciudadanos van a decidir por nosotros, porque de lo que salga del voto de galos y helenos dependerá en gran medida lo que suceda estos años y el rumbo que tome la crisis. Y no, no es uno de esos eslabones de la cadena. Es, posiblemente, una decisión en dos escenarios que cambiará todo de una forma u otra. Francia puede decidir un cambio de rumbo económico para todos, y Grecia puede votar a un partido que termine de pegar fuego al euro. Siéntate, coge un cuenco de palomitas y disfruta. El apocalipsis de la UE será televisado.

¿En qué puede cambiar mi futuro el voto de los franceses?

Si has notado que la crisis se ha recrudecido tras un periodo de estabilización es en gran medida porque en Europa se ha impuesto una política de austeridad total en forma de recortes, presión fiscal y saneamientos de cuentas. Y si Europa ha hecho eso es porque Alemania lo ha decidido y Francia ha aplaudido. La presión de los recortes ha sido tan fuerte que algunas voces discrepantes han empezado a surgir, diciendo que sólo con recortes se terminará de ahogar a la gente y que hay que tomar medidas de estímulo.

Si no te has enterado de lo del punto anterior, te lo traduzco. ¿Recortes? Sí, menos dinero para determinadas cosas, como educación, sanidad, becas, investigación… ¿Presión fiscal? Sí, aumento de impuestos, sea en el IRPF, sea en el IVA a partir del año que viene. ¿Saneamiento de cuentas? Sí, obligar a bancos y autonomías a reducir sus deudas o a ahorrar más dinero para responder, lo que hace que tengan menos dinero para, por ejemplo, prestar a los ciudadanos. ¿Medidas de estímulo? Sí, medidas económicas que permitan que empiece a circular dinero, aun a costa de descuadrar las cuentas, para intentar que la economía se mueva (que la gente consiga préstamos, compre, invierta, se cree empleo y todas esas cosas)

  • ¿Qué puede cambiar si Hollande gana a Sarkozy? Todo. Para empezar, el color político de Europa, que en los últimos años ha pasado del rojo socialdemócrata al azul conservador y liberal bajo el que se han puesto en marcha esas medidas que tanto nos han hecho apretarnos el cinturón. La locomotora europea es Alemania, pero su comparsa es Francia. El tándem Sarkozy-Merkel, ambos bajo un mismo signo político, ha actuado por su cuenta y ha arrastrado a todo el continente. Pero con Hollande, socialista, Merkel tendría un contrapeso importante que, probablemente, aumentaría su poder rodeándose de las voces críticas a la política económica de Merkel que llega de algunos países poderosos, como Italia.
  • ¿Y quién es Hollande? Hollande es el resultado de una serie de casualidades. Un tipo discreto, prudente, educado, casi gris, que sobrevivió de milagro en política. Pasó un primer trago tras su divorcio de Ségolène Royal, que a la postre sería su rival en el partido y, además, le derrotaría. Cuando Royal se estrelló contra Sarkozy en las elecciones de hace cinco años supo salir a flote en pleno marasmo socialista francés, pero nadie pensaba que sería él y no Dominique Strauss-Kahn quien lideraría el partido. Cómo iba un tipo tan gris a conseguir hacer frente a un tipo duro, sólido y con la experiencia de dirigir el FMI. Pero llegó el escándalo sexual de DSK y Hollande se impuso como siempre, con calma y sin hacer ruido.
  • ¿De qué depende quién gane? De muchas cosas. Para empezar, el sistema electoral galo es diferente al nuestro, con un sistema de dos vueltas en el que para la segunda sólo concurren los dos candidatos más votados. En la primera vuelta apenas hubo distancia entre Sarkozy y Hollande, y la clave estaba en los otros partidos. Sarkozy endureció aún más su discurso para robar votos a la ultraderecha, que quedó tercera con su mejor resultado hasta la fecha. Sin embargo, su líder, Marine Le Pen, ya dijo que iba a votar en blanco. Hollande intentó lanzar guiños a centristas, liderados por Bayrou, e izquierdistas, liderados por Melenchon, con cierto éxito: ambos le apoyarán y puede que su electorado también.
  • ¿Cuál puede ser la clave? Ese sistema a doble vuelta es el que condiciona todo porque se elimina de un plumazo la posibilidad de castigo a los dos grandes partidos, como suele suceder cuando hay descontento con la clase política. Sólo ha habido una excepción, hace más de una década, cuando la ultraderecha llegó a la segunda vuelta a costa de los socialistas, algo que fue una bomba el la línea de flotación de la Francia democrática. Del mismo modo, elimina de la ecuación a los partidos populistas que tan bien se manejan en contextos de crisis y acaban enrareciendo el ambiente y destabilizando gobiernos. Sólo hay que ver el ejemplo holandés.

¿En qué puede cambiar mi futuro el voto de los griegos?

La situación de Grecia es justo la contraria de la francesa. Ellos no deciden lo que se hace en Europa, sino que sufren lo que Europa decide que hagan. Son el farolillo rojo del continente, quienes han lastrado a buena parte de la economía europea, iniciando la cascada de rescates y haciendo que los ‘mercados’ desconfíen de otros países periféricos, como Portugal, Irlanda, Italia o España. La situación en Grecia es tan extrema que no les gobierna quien ellos eligieron, sino un Ejecutivo artificial impuesto por Europa y pactado por los partidos sin que los ciudadanos hayan dado su opinión. Esta situación antidemocrática llegó después de que los conservadores falsearan todas sus cuentas y escondieran el agujero negro del país a las autoridades económicas europeas y los socialistas fueran incapaces de recortar todo lo que Bruselas exigía para darles el dinero prometido.

El resultado es impredecible. La ciudadanía, harta, decepcionada, incendiando la calle huelga general tras huelga general, ha visto que su clase política es incapaz de resolver sus problemas y que viven bajo la imposición de un gobierno de títeres que ellos mismos no han elegido. Es de esperar, pues, que partidos minoritarios con líderes carismáticos encuentren su caldo de cultivo perfecto para emerger. Puede ser el populismo de derechas o el de izquierdas, puede ser un movimiento social radical, puede que un partido ultranacionalista. Lo único que es más o menos esperable es que el color del Parlamento griego sea notoriamente euroescéptico. O no.

  • ¿Qué puede pasar? Lo más probable es que los dos grandes, que llevan alternándose en el poder, salgan castigados y emerjan partidos extremos de izquierda o derecha que puedan desestabilizar aún más al país y, en consencuencia, a la Unión Europea, de la que muchos de ellos querrían salirse sin pagar sus deudas pendientes. Lo más salomónico, que los dos grandes vuelvan a intentar un gobierno de coalición para seguir aplicando las recetas de Bruselas, aumentando así el descontento social y quizá agravando aún más el problema de cara a las próximas elecciones, lleguen cuando lleguen.
  • ¿Quiénes son los dos grandes partidos? A un lado los socialistas del PASOK, que gobernaban antes de este Ejecutivo ‘impuesto’. De la mano de Evangelios Venizelos, ministro de economía en la actualidad y mano ejecutora de los recortes. Al otro, los conservadores de Nueva Democracia, con Antonis Samaras al frente, el favorito de la Unión Europea, pero quizá no de unos griegos que vieron que su partido falseó las cuentas públicas para mantenerse en el euro.
  • ¿Quiénes están a la izquierda de los grandes? Formaciones como el Partido Comunista, de Aleka Papariga, una veterana comunista venida de tiempos pasados que ha subido como la espuma en los sondeos. O como Syriza, una coalición de izquierda radical liderada por un joven político surgido de la fragua de las protestas estudiantiles.
  • ¿Quiénes están a la derecha de los grandes? El partido populista ortodoxo LAOS, dirigido por Georgos Karatzaferis, una escisión del partido conservador liderada por el emergente Panos Kammenos y, especialmente, los neonazis de ‘Amanecer Dorado’ que acaudilla el exmilitar Nikolaos Michaloliakos.

Lo dicho: ve a por unas palomitas y siéntate en el sofá a esperar a ver qué música tocan ahora los violinistas del Titanic europeo.

Noticia recogida por © Iñigo Ortiz de Guzmán

+ info en Alemania dice, el resto calla

+ en EUROPA, pasado y presente

+ en Grecia. Tiempo de cambios

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Super Cool Biz

Desde el pasado mes de abril, la factura de la luz en España ha aumentado un 7%. Pero eso no queda ahí. Además de este aumento, los consumidores deberán hacer frente a lo que resulte de revisar todos los recibos del período comprendido entre el 1 de octubre de 2011 hasta el 31 de marzo de este.

En Japón, hace tiempo que se lleva desarrollando una iniciativa precisamente para que la rueda del contador no gire de más. De lo que tratan es de desprenderse de tanta ropa en sus puestos de trabajo.

Es de cajón. Si hace frío, uno se abriga y si hace calor, se usa menos ropa. Esto es exactamente lo que el gobierno japonés dijo a la población que hiciese el verano pasado cuando presentó Super Cool Biz, una campaña para animar a los ciudadanos nipones a cambiar sus trajes y corbatas por vestimenta más ligera y veraniega.

De este modo, los climatizadores de las oficinas se mantuvieron a 28 grados. Esto, unido a otras medidas, ha ayudado a ahorrar un 20% de electricidad pero también ha supuesto un cambio cultural para muchos asalariados acostumbrados a llevar ropa clásica al trabajo.

Todo comienza hace poco más de un año -un 11 de marzo- cuando Japón vive uno de sus terremotos más fuertes, con una magnitud 9 en la escala de Richter. El posterior tsunami arrasa con varios pueblos en la costa noreste.

El país se enfrenta a una crisis enérgetica y nuclear debido a los daños causados por la ola en el reactor de Fukushima.

El gobierno se ve obligado a suspender algunas centrales nucleares por precaución, mermando la capacidad del país para sostener la demanda eléctrica. En Tokio, la capacidad para generar energía disminuye un 20%.  Es así cómo las autoridades se ven obligadas a tomar medidas.

Desde 2005 ya existía una iniciativa similar llamada Cool Biz, que animaba a los trabajadores nipones a ponerse ropa más ligera durante el verano. Pero nunca tuvo mucha repercusión.

Esta vez el plan es mucho más ambicioso y la crisis une a los japoneses. Cool Biz se convierte en Super Cool Biz con el objetivo de recortar el consumo energético en un 15%.

En vez de vestir traje y corbata durante el verano, se permite llevar ropa más informal al trabajo con el objetivo de reducir el consumo de aire acondicionado. Se impone un límite de 28 grados en el interior de las oficinas para conseguirlo.

El gobierno se implica. Organiza pasarelas para dar ideas a los ciudadanos sobre cómo vestir ligero durante el verano. Se contratan páginas de publicidad con fotos de funcionarios acudiendo al trabajo con esta nueva indumentaria.

Y voilà, objetivo cumplido. Se consigue reducir el consumo de energía en un 20%.

Por © Iñigo Ortiz de Guzmán

Grafismo- Romualdo Faura

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El palo y la zanahoria

Viernes de palo y zanahoria

Por Jesús Moreno Abad

La historia reciente de España es un relato de palo y zanahoria. Hace dos décadas, cuando hacer unas olimpiadas en España gustaba al COI por ser de un exotismo casi africano, los prohombres del país nos dijeron que si les hacíamos caso alcanzaríamos niveles de vida europeos. Que se nos caería el exceso de vello corporal propio de homo españolito alfredolandatalensis y evolucionaríamos como pokemons. Nos pusimos, pues, a cumplir con nuestra parte del trato: tirar del carro patrio y mirar la zanahoria.

Hicimos todo lo que nos dijeron. Nos dotamos de salarios bajos y de hipotecas altas. Cerramos industrias obsoletas y vendimos empresas públicas (pues eso nos daría un halo de modernidad, sólo comparable al cambio de la alpargata por las Nike). Y luego construimos casas; las que nos decían: cientos, miles, millones. En las ciudades, en el campo, en la costa y en el corral de la abuela, quien nos miraba fumando boquiabierta. Y había que estudiar, claro. Y lo hicimos: empollamos dos carreras, un máster y vimos todas las temporadas de Bricomanía. Lo habíamos conseguido: el milagro español había llegado.

En 2008 nos dimos cuenta del engaño. Nos habían puesto el palo y la zanahoria del revés. Perseguimos el palo mientras al otro lado del cordel se comían la zanahoria en el huerto entarimado del Ibex 35. ¡Qué íbamos a saber! Si los españoles no habíamos visto una zanahoria en nuestra vida.

El resto de la historia es conocida: paro y dinamita para el Estado del bienestar. Resultó que quienes se empacharon de zanahoria, expoliaron el huerto y recibieron asistencia médica para no morir de un ataque de gota (una inyección de 110.000 millones para la banca), acabaron diciendo que la crisis y el déficit eran culpa nuestra: de unos servicios públicos glotones y generosos y de unas condiciones por despido muy ventajosas.

Y ése es el final del relato. Cogieron el palo que creímos zanahoria y con él nos dan cada viernes tras el Consejo de Ministros. Impuestos, despidos, tasas universitarias, sanidad, educación… No va a parar. Lo ha advertido Rajoy: “Cada viernes, reformas”. Cada viernes, lentejas (si quieres las tomas y si no te sacarán los ojos). Cada viernes, pues, orfandad de zanahorias. Porque la que Rajoy enseñó en campaña sabemos ya que es de goma. Sólo queda el palo. Y éste no es de atrezo, aunque haya quien lo llame cariñosamente varita ponderadora de los flujos económicos.

Feliz viernes y cuerpo a tierra.

Opinión recogida por © Iñigo Ortiz de Guzmán

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A la inversa

Es un error. Un error garrafal, imperdonable. Querer tener más, ser más que el otro. Aparte de los rollos nacionales. Por eso estamos donde estamos.

Un país llamado España observa cómo dos de sus buques insignia están siendo absorbidos por sendos países al otro lado del Atlántico. Absorto de que las administraciones de Argentina y Bolivia estén nacionalizando Repsol YPF y Red Eléctrica respectivamente. Estupefacto de ver que a pesar de los esfuerzos diplomáticos no hay nada que pare esa vorágine de “esto es mío a partir de ahora”. Incrédulo, ese gobierno, de que las cosas no ocurren porque sí. Habría que preguntárselo, o quizá es que ¿estamos haciendo lo mismo en este lado del Charco y aún no nos hemos dado cuenta? Lo mismo precisamente, pero a la inversa.
Hay en mente privatizar grandes empresas que se han erigido como estandartes de la soberanía española en los últimos años. No hay dinero, esgrimen los que dicen saber del tema. Bruselas nos machaca. Angela Merkel exige un plan de ahorro para que no entremos en bancarrota: subir el IVA, bajar el sueldo a los funcionarios, rebajar las prestaciones de desempleo y recortar las pensiones. Ea, ahí va eso. Pero, ¿qué hemos hecho nosotros para merecer esto? (Recordando a Almodóvar). Los ciudadanos poco, los gobiernos mucho y mal. Gastar y gastar por encima de nuestras posibilidades, con aeropuertos inservibles y demás “obras civiles”. Y, claro, ahora toca ver las orejas al lobo. Demasiadas casas, demasiados coches, demasiados iPads. Pero poco control en ayudas, mucha permisividad con la evasión de fortunas a paraísos fiscales, demasiado mangui banquero, político y hasta señoritos Reales. En fin… Erre que erre.

Del #reycazado, para otro tema.

Echemos la vista a un lado. Es normal. Privatizamos, y a ver si así podemos salir de ésta haciendo caja. Normal que dentro de poco Renfe deje de operar en bastantes pueblos recónditos de nuestra geografía, y simplemente porque empresarialmente -dirán- no es rentable. O te compras coche, o te quedas en casa. Ya ves. ¿Qué vives en ese pueblo innombrable -de lo largo que es- y deseas recibir correo a diario? Olvídate. Pero lo que es más preocupante. Pronto empezaremos a notar en nuestro bolsillo cuánto nos costará tener que pincharnos (encima en el culo, para mas inri), ponernos una gasa, e incluso cuando te traigan esa bandeja en el hospital te lo tendrás que “comer con patatas”. Y encima comida insípida, oye. O has cotizado toda tu vida, o estás perdido. Lo mejor de todo es que no habrá que no habrá listas de espera. ¡Qué triste!

Y no pegan de darnos golpes por aquí y por allá. Si no son unos, son los otros. La izquierda, la derecha, el centro, los pensamientos retrógados, los avariciosos. En definitiva, los ávidos de poder. Que eso da más dinero y buena reputación.


Casi tres de cada diez personas no tienen trabajo (el 50% de los jóvenes sin curro), los bancos y cajas -esas que se llaman sociales- apenas prestan dinero. Pero está mal que nos quejemos. Quizá no sea para tanto… Uno se harta de escuchar siempre la misma cantinela. Como si tuviésemos todos la culpa.

Al final, va a resultar que los que más tienen, más tendrán. Y los que no, menos podrán heredar. Viva la diferencia de clase, cultural. Si ya se sabía. Mal invento el de la agricultura: esto para tí, esto para mí. Hemos comido de la manzana prohibida. Y ya lo empezamos a notar en la urticaria que nos está dando. Lo peor es que no volveremos a los grados de libertad y de derechos adquiridos nunca más.

Por © Iñigo Ortiz de Guzmán

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