Fealdad + injusticia= huelgas

Miras a alrededor y lo que ves parece feo. Muy feo.

Ves a millones de personas en el paro, con los problemas económicos y anímicos que eso conlleva. A muchos de ellos rozando el umbral de la pobreza, o ya abiertamente dentro de ella. A muchos perdiendo esas casas a cuya compra los empujaron cínicamente los bancos. A cientos de miles de jóvenes capacitados y entusiastas con todas las puertas cerradas, salvo las de la emigración. Y a otros cientos de miles de mayores de 50 años que difícilmente podrán reincorporarse a la vida laboral.

Ves a un montón de políticos y expertos –españoles y europeos– que no saben por dónde tirar y terminan tirando por el camino más fácil, el de hacerles la vida aún más dura a quienes ya la tienen sobradamente complicada. La corrupción reptando como una serpiente de mil cabezas. Una sanidad cada vez peor. Una educación que fracasa demasiadas veces. Un sistema judicial al que en muchas ocasiones le interesa cualquier cosa menos la justicia.

Nos vamos volviendo miedosos, conservadores, cada vez más sumisos.

Mariano Rajoy parafrasea a los Rolling Stones: “En política uno no siempre consigue lo que se propone”. También asegura que el varapalo electoral del PP no es para tanto, que es un “gran resultado”, y que no dará ni un paso atrás. Los Stones tienen razón y el presidente del Ejecutivo no. Ojalá pudieras conseguir siempre lo que deseas, y está por ver que la reforma laboral de los populares no se deje pelos en la gatera de la huelga general.

Que la huelga sea un éxito le viene bien incluso a Rajoy, al que Europa quiere imponer unos recortes sin precedentes en el mundo, más duros incluso de los que ha exigido a Grecia, a Irlanda o a Portugal. Si los españoles nos tomamos este abuso con resignación, con apatía y con docilidad, el Gobierno no tendrá ni la voluntad ni los argumentos para plantarse ante Bruselas y Merkel.

Si no hay presión ciudadana, ¿quién nos va a salvar de un ajuste suicida del gasto público que nos lanza de cabeza a una durísima recesión?

Discurso final de la película ‘El Gran Dictador‘ dirigida por Charles Chaplin en 1940.

Considerado como uno de los mejores discursos sobre libertad y democracia.

Por © Iñigo Ortiz de Guzmán

Anuncios
Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: